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Identidades Para el registro de PJs y retratos.

Old 20 Jan 2011, 02:31   #1
Li-Zakien
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Predeterminado Sangre Espesa

SANGRE ESPESA
 

"El Veneno marca tu destino"

Índice
(Se Podría considerar Cada Titulo, un Capitulo)

2. Introducción – At Edte de Gadétila (Al Este de Gadélica)

3. El Regalo

4. El Juguete

6. La Mordida – El Veneno Que Consume

7. El Clérigo de Heimdall

9. Secuelas Generales

10. Secuelas Personales

11. Marginación

14. Escape

16. Camino de la Serpiente

21. El Final del Camino. Llegando a Destino.



Les Recomiendo la Versión Word, esta Actualizada, completa y emprolijada. Se Incluyeron también todas las imágenes. Quizá les sea amena de leer que en el foro:

http://www.mediafire.com/?2nm2o9xc9cowc15

Editado por Li-Zakien en 15 Mar 2011 a las 20:11.
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Old 20 Jan 2011, 02:58   #2
Li-Zakien
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Predeterminado

Introducción (Parte 1) – At Edte de Gadétila (Al Este de Gadélica)

 


Zas! Otro preciso espadaso de la poderosa espada del gran héroe traspaso a otro vil caballero negro. Un brujo pagano se preparaba para en venganza usar su toque mortal sobre el gran caballero, pero Aston esgrimió con maestría su espada Sagrada de Heimdall para traspasarlo antes que terminara, haciéndolo explotar en cenizas.
El extraordinario guerrero siguió camino, saltando de roca en roca sobre el derruido puente erguido sobre un foso de fuego, que lo separaba del castillo de la princesa. Aston “El Valiente” Campeón del rey Marcus, iba a su rescate.
Un monstruoso elfo gigante le arrojo una flecha que impacto en el caballero, pero su armadura, entregada por Heimdall mismo, no sufrió un rasguño. El cobarde elfo entonces corrió llamando una legión de pequeños enanos de roca que ahora se preparaban para esperar al invencible Aston del otro borde del derruido puente.

Riendo y realizando un heroico salto, Aston saltó entre medio de una docena de ellos y girando con su espada empuñada acabo con muchos, luego de un par de tajos mas, el resto huyo aterrorizado detrás del elfo feo gris.

Solo 4 Caballeros del mal lo esperaban a la puerta del Castillo, sus mas antiguos enemigos de la infancia. Aston lanzo su grito de Guerra: “Por Heimdall y el pueblo de Roy!”, pero en ese momento, un enano de piedra lo tomo del pie y lo empujo con el al foso de fuego.


El Pequeño Aston tropezó con una piedra cayendo al río, empapándose y haciéndose algunos raspones. Su espada sagrada, una rama larga que había recogido, se fue flotando por la corriente del río. Por suerte unas piedras la detuvieron antes que se fuera a un caudal mas profundo y el niño fantasioso de 10 años recién cumplidos pudo alcanzarla. Dando un suspiro se sentó al lado de la orilla y miró en dirección al pueblo. Nada ni nadie aun, todo tranquilo, nadie venia a buscarlo ni había nadie mas que el por ahí. Mejor, si su mamá lo veía así de empapado se podía ganar un regaño y algún golpe de su palma. Tenia toda la tarde para secarse e imaginar su próxima aventura.

Por fin había juntado coraje para ir a donde le habían prohibido. La Finca quemada, ese sitio que había ardido dos años atrás, en esa ventosa y calurosa tarde, cuando con el cielo despejado se escucharon aullidos mas fuertes que los truenos y un vendaval había hecho que todos los habitantes del cercano pueblo de Roy se encerraran en sus hogares.
Aston recordaba que desesperación se respiraba, como sus madre los cubría a él y su hermana. Como aun tapándose los oídos podía oír los bramidos y como algo a lo lejos ardia y luego un olor a humo y ceniza persistió por semanas.

Convenientemente solo todo el lugar edificado había ardido, no así los bosques de alrededor. Aston había escuchado tantos rumores e historias de ese lugar, como la totalidad de historias de héroes y monstruos que alimentaban sus fantasías por boca de los juglares. Algunos decían que un dragón había destruido el sitio, otros que era obra de brujos enemigos de los maleantes que vivían disimulados allí. Otros decían que era sitio de paganos, que en un oscuro ritual, habían logrado atraer un demonio que los quemó con los mismos fuegos del infierno.

Lo cierto es que mas allá de cada rumor, cada chisme, todo el que había ido a esa antigua mansión perteneciente a un antiguo capitán de la capital retirado, no había encontrado mas que cenizas, cimientos caídos y restos irreconocibles chamuscados. Nada vivo, nada que señalara algo de lo que ese sitio había sido. Algunos decían distinguir aun unos extraños agujeros, otros decían eran huellas de gigantes monstruos. Pero, una historia contradecía a la otra.
Lo Cierto era que la milicia Gadelesa de la capital se había tomado la molestia de viajar al este para investigar lo sucedido en las cercanías del pueblo de la parte exterior de la nación, y había cubierto cualquier rastro que podría esclarecer la realidad.



El evento había tenido serias consecuencias para el pueblo de granjeros y su terrateniente. Varios habían sido interrogados, y todos aquellos que tenían relación con alguno de los integrantes o visitantes de la antigua finca del retirado capitán, habían sido llevados y jamás vueltos a ver. Varias carretas fueron tomadas “prestadas” para encargarse de los restos que habían sido limpiados del lugar, posiblemente también contendrían los restos de las victimas, todos sospechaban sin decir nada.
El pequeño Santuario A Heimdall local estuvo temporalmente muy concurrido por clérigos y milicianos del guardián de Bifrost, que controlaron celosamente que la curiosidad de los pueblerinos se anulara. La tolerancia cero que se respiró en esos meses transcurrió sin que el señor del Feudal del lugar pudiera o quisiera oponer resistencia.
Sin embargo, a los pocos días de la partida de la milicia y clero de la capital, los chismes y cotorreos resurgieron para entretener las aburridas vidas de agricultores, artesanos, granjeros y pastores. Poco había entendido de todo eso la joven mente de Aston, pero estuvo feliz cuando los juglares volvieron a contar cuentos y leyendas en la posada local.

La Misteriosa antigua Finca ahora seria solo para el para investigar, si bien tendría que darse prisa, porque si bien se decía cercana al pueblo, quedaba a un buen rato de caminata. “¡Sin Problemas!” pensó para el mismo, mientras se montaba en su rama, que ahora se transformaba en su blanco unicornio corcel.

Editado por Li-Zakien en 21 Jan 2011 a las 04:07.
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Old 21 Jan 2011, 04:01   #3
Li-Zakien
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Predeterminado Introducción - El Regalo

Introducción (Parte 2) - El Regalo


El niño llegó agitado luego de un rato a los primeros cimientos de la antigua mansión, enseguida olvido toda fantasía de su blanco corcel al transformarse el bosque en una entrada formada por una aureola de esqueléticos troncos calcinados, grandes rocas quemadas y quebradas. Restos de cimientos de algún edificio. Solo tierra infértil y arruinada en algunos sitios. El Pasto y los arbustos parecían haberse quemado en algunas partes para jamás renacer. Un Silencio de luto de la misma naturaleza parecía acompañar la escena. Esta vez solo aferro de nuevo celosamente como arma, como si fuera realmente una espada que pudiera defenderlo de algo de lo que pudiera haber.

 


Aston recorrió el amplio sitio destruido lentamente, queriendo imaginar que es lo que había pasado y que era cada lugar. Pero nada mas que una entrada que comunicaba con un camino rural con un simple arco derruido era lo que se podía distinguir. Cuando se encontró en lo que parecía ser el centro del lugar pudo contemplar que tan amplio habría sido en su momento el sitio y que tan completa había sido su destrucción. Camino largamente por los escombros, trepando a veces mientras el sol caía, y mientras las hipótesis que había escuchado en chismes y rumores sobre el lugar volvían a su cabeza, las ganas de jugar creaban fantasías donde el triunfaba sobre cada uno de esos enemigos imaginarios.

El niño se arrastro por unos escombros, caminando cuerpo a tierra, ya nuevamente olvidando cuidar sus gastadas ropas, en ese momento de una de los pocos rincones edificados que quedaban en pie, alguien salio, también contemplando el derruido sitio con sumo detalle. Aston, asustado porque de golpe algo realmente ajeno a su mente apareciese se quedo quieto en el cielo, mientras se frotaba los ojos para cerciorarse que la mente no le jugaba una mala pasada. Observó lo que parecía ser un hombre adulto mas no muy alto ni corpulento, vistiendo una rara tunica de color gris oscuro con hombreras elevadas y unas extrañas gigantes patas de araña flexionadas, sobresalían de su espalda, como una extraña y fea decoración. Por fin estaba su rostro, rasgos de un hombre adulto, de pelo negro intenso, aun así, eran tan o mas finos de los de una mujer, y su rostro mucho mas delgado que de la mayoría de los humanos, dos largas orejas con extraña pigmentación en sus puntas lo identificaron por fin para la mente del niño como lo que el entendía podía ser un elfo.

Aston se levantó sin pensarlo, y la mirada contemplativa del elfo no tardo en posarse en el. Al sentirla el niño humano quedo paralizado de la sorpresa, el elfo no hizo ningún ademán, solo le esbozo una agradable sonrisa. Momento seguido lo saludo con la cabeza y volteo para caminar nuevamente para que una pared aun en pie lo tapase. Aston dudó un momento, pero luego olvidando su temor, fue tras el “¡Espere!” corrió el muchachito, pero cuando llego a la edificación derruida, no vio a nadie, vio los rincones del lugar, no había manera que esa persona hubiera podido huir. De los nervios busco por el sitio unos minutos mas, hasta resignarse así mismo y darse cuenta que el frío que comenzaba a sentir y las sombras que se empezaban lentamente a formar anunciaban que la tarde caía.

Aunque, el cansancio, los nervios de la visión de el elfo y un poco el hambre que ahora crujía en su estomago, hicieron que su regreso fuera mas lento. Agradeció al menos cuando vio el río, pues inseguro había tenido miedo de desviarse demasiado en su camino de vuelta.


Mientras el sol resplandecía mas anaranjado sobre las orillas del río, el pequeño buscaba un sitio poco profundo para pasar, aunque rápidamente encontró donde pasar, una visión de otra persona en el río y algunos quejidos atrajeron su atención.

 


Aston se acercó para ver a una persona llevando una especie de capucha y ropas sueltas con una especie de gabardina y pantalones abombados arrodillada en el río, al parecer caído y sin poder ponerse de pie, al parecen había elegido mal la profundidad del margen de la rivera para pasar y ahora esta casi lo cubría, si bien no parecía tan difícil para un adulto salirse, cuando el chico se acerco distinguió que se trataba posiblemente de un anciano y se apuro a ayudarlo. Aston, gentil enseguida le tendió una mano. Descubrió cuando lo tuvo de frente que se trataba de un humano de rasgos exóticos, la piel bien morena y arrugas posiblemente mas marcadas por la caricia de un sol abrazador, el pelo gris, cano y labios carnosos rodeados por una algo desprolija barba tupida de viejo. El hombre buscaba con insistencia algo en su mano derecha, algo con que apoyarse. Repetía continuamente “bahron, Bahron,” mientras buscaba el niño no lo comprendía, pero le tomó por un hombro, el viejo lo miró sonriendo algo frustrado y siguió repitiendo la misma palabra, hasta que luego de pensar un poco repitió dos palabras mas, una en común, y otra en Gadélico: “Bastón, Badtepe” El niño dudo en la primera, pero comprendió bien claro la segunda, miro su larga rama con un poco de duda, y luego se la estiro al hombre, que mirando incrédulo, volvió a sonreír y salio sosteniéndose de la misma luego de unos tirones.

 



Mientras el anciano se sentaba sosteniendo la rama con la que Aston lo había ayudado, el joven había divisado en el ultimo tironee un resplandor dorado entre las piedras del río. Se acercó encantado para reconocer lo que seria el valioso bastón del anciano. Lo tomo tímidamente de entre las rocas, se sorprendió que fuera tan ligero, sintiendo este fuera de metal. Era completamente dorado, aunque parecía tener detalles conformados por pequeñas gemas, y en su base, la extraña cabeza de una serpiente encapuchada por una reptiliana melena. El detalle era tan precioso y real como lo intimidante y valiosa que se veía. Los ojos oscuros de la serpiente parecían dos perlas negras que observaban hipnotizantes.

 


Aston tragó saliva maravillado, y volteo para acercárselo lentamente al hombre. El hombre lo vio curioso y soltó una ronca risa con la boca cerrada. “Es… suyo…” Dijo cortado el niño, estirando el bastón para el. El anciano se puso de pie apoyado en la rama y le despeino los cabellos acariciándoselos con una mano toscamente. Luego apunto a la rama que el chico le había entregado, y hablo en lengua Gadélica con un acento que a Aston le recordó el cacareo de un Gallo: “Este es un buen bastón, me quedo con este”
Aston quedo pasmado, el niño no sabia ni que responder ni hacer, y al poco tiempo solo vio como el anciano se alejaba siguiendo el sendero del río, opuesto a la dirección en la que el tenia que volver, tarareando una alegre canción desconocida.

 


El Corazón le latió fuerte de emoción viendo su nueva adquisición. Pero incluso con su inocencia, Aston sabia que si alguien mas lo veía le traería problemas. Podían querer quitárselo, y si sus padres lo veían seguro en su humilde pasar lo venderían por tan solo unas monedas. Se olvido de sus nuevamente mojadas ropas y solo pensó como esconderlo, era bastante largo, pero podía llevarlo fácilmente. Finalmente, mientras estaba atento a que nadie lo mire, dio con un improvisado plan, se puso a juntar ramas y disimulo el bastón entre algunas aun con hojas y follaje. Como pudo paso entre la gente del feudo, que volvía recién fatigada de trabajar, por primera vez en su corta vida, esperaba que su madre saliera tarde del molino, y que su padre hubiera cometido algún error en el campo para que el capataz lo tuviera aun trabajando. Evito la mayor cantidad de gente que pudo, esquivando principalmente a los demás niños, que podían molestarlo, y en el camino, hurto una pequeña mantita de cuero sucia y abandonada para cubrir las ramas y el escondido bastón. Por fin alcanzo su humilde hogar. Mientras con dificultad abría la puerta, sintió la voz de su padre a sus espaldas junto a su pesada mano en su hombro.
-“¡Que haces así hijo! Estas hecho una Mugre…”
“¡Per, perdón Sasá, es que, solo he ido a juntar algo de leña y ramas, para, para el fuego….!”
Su padre observo serio las ramas, con una expresión de desagrado que asustó a Aston.
-“No se que mierda quieres que hagamos con ramas tan finas y húmedas Aston…”
Suspiro y dio un coscorrón afectivo al niño.
“Anda, entra de una vez, yo enseguida estoy por acá, no me quiero imaginar el reto de tu madre cuando te vea así.”

Aston entró aliviado y dejando las ramas en cualquier lado, aparto el bastón que oculto debajo de su rustica cama, en un sitio que ni su madre vería, pues al menos los quehaceres menores no tenia tiempo de hacerlos y recaían en el.

El niño de 10 no comentó nada de lo ocurrido ese día, cualquier detalle traería regaños o curiosidad indeseada, pero aun así, esa noche no pudo evitar lucir una picara sonrisa que ningún miembro de su familia pudo descifrar.

Editado por Li-Zakien en 05 Feb 2011 a las 13:23.
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Old 25 Jan 2011, 00:57   #4
Li-Zakien
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Predeterminado El Juguete

El Juguete (Parte 1)


Los días pasaron, con un Aston muy entretenido y orgulloso de su nueva posesión. El precioso Bastón le encantaba al punto de ponerlo contento, sintiendo que tenia un tesoro escondido. Ocultarlo fue menos difícil de lo que pensó, lo llevaba entre una piel sucia junto a algunos palos, y siempre se le ocurría la excusa de juntar madera, o incluso confesaba a algún adulto que jugaba a que eran sus espadas, no importa si se burlaran de el, por adentro el reía mas pensando en como los estaba engañando.

A veces no podía sacarlo de su escondite por días, y su humor cambiaba un poco, sin embargo de alguna manera aprendió a ocultar su impaciencia. Era necesario, aunque en realidad no quisiera, tenia que jugar con otros niños, sus “amigos” burlones, tontos y bravucones de vez en cuando. A veces hasta se olvidaba del juguete, después de todo, era solo un bastón bonito.

A Quien no pudo engañar por mucho tiempo, pero tampoco intento demasiado ni se enfado en confesarlo, fue con su hermana menor, Martina, después de todo con ella compartía la habitación, y mucho mas en su vinculo. La tímida niña de 6 años al principio se asusto un poco de su forma, pero luego solo lo vio como un juguete mas, de los pocos que tenia, aunque respeto que fuese de su hermano, alguna noche jugaron silenciosamente los dos con el.

Sin embargo Martina solía quedarse separada de su hermano la mayor parte del Día, cuidada y ayudando a una tía junto a otras niñas. Una de esas tardes Aston había quedado con encontrarse en la pequeña plaza del pueblo con los demás niños, sin embargo, como a veces le pasaba, cuando el llego allí, los niños ya habían partido a hacer de las suyas sin esperarlo.
Aston siquiera se resintió, mejor estar sin ellos, y era temprano, podría ir a jugar a su sitio favoreció en las márgenes del río, y llevar su preciado bastón dorado con el.

Corrió tranquilo y contento con el, tomando como siempre algunos recaudos como siempre, pero a esa hora el pueblo estaba realmente casi vacío. Con todo el tiempo del mundo decidió ir de nuevo al sitio mas alejado y favorito patio de juego para el. Las márgenes del río. No había podido volver a ir desde que había encontrado el bastón.

Sus juegos de fantasía seguían tan inspirados como siempre, o incluso mas, sentir el metal de la base de la figura de la Cobra, le hacia mas fácil imaginar como seria sostener una verdadera espada, así también. Además, nuevos papeles y misiones se ponía a si mismo; se veía como un aventurero que explorando profundos bosques había encontrado un misterioso objeto para su rey. A veces se revolcaba por los suelos como un salvaje simulando una batalla con la serpiente que tenia que cazar para mostrar su hombría.
Asimismo, podía simular que el bastón era el dragón con el que luchaba a veces en su papel de caballero, y las fronteras iban mas allá, dándose papeles que el no estaba seguro si eran buenos y correctos, como siendo el amo de una grandiosa y monstruosa serpiente voladora. O por primera vez, siendo el brujo y la serpiente su báculo con el que destruía incontables guerreros.

así, perdido en su fantasía, el joven no advirtió cuando otros niños se acercaban, cuando sus amigos, volvían infructuosamente de un buen rato de pesca.

-Oigan, miren quien anda ahí,- susurro uno.-
-Es el tonto de Aston, que hace revolcándose por el piso el muy… Oye Ton…- Uno lo callo de un codazo.
- Sshh, cállate, mejor lo agarramos de cerca y le damos con mi caña, por tarado y distraído.
- ¿Oigan, que es eso que tiene ahí?- Por fin uno de los 4 diviso el brillo del dorado bastón.
- ¿De donde saco eso?- Empezaron a cuchichear.
- No me digas que se robo algo del santuario. No hay nada así de resplandeciente ahí.
- No se que es esa cosa pero el papanatas este no lo conservara mucho tiempo.
- Jaja, vamos a ver que es, de paso “jugamos” con Aston un poco.

Editado por Li-Zakien en 05 Feb 2011 a las 13:26.
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Old 25 Jan 2011, 01:07   #5
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Predeterminado

El Juguete (Parte 2)


Aston, revolcándose por los suelos mientras volvía a ser un domador de serpientes, noto muy tarde cuando alguien se acercaba, ocultando el objeto tras de el noto como lo rodeaban, con una cara sonrojada mas de espanto que de vergüenza.
Ey Gilipollas, ¿que haces revolcándote por el piso, es que ya te convenciste que eres un gusano? – las risas y burlas se contagiaban entre los pequeños matones, mientras Anton solo apretaba los dientes e intentaba retroceder solo balbuceando palabras confusas. El bastón ya era la atención de los niños, Aston sabia que simplemente ponerlo detrás de su espalda no haría que no lo notaran.
- ¿Que tienes ahí?, ¿Qué ocultas?
- Nada chicos, yo, esto, me dieron que cuide…
Sin que Aston pudiera estar atento a las amenazadoras aproximaciones de los 4 chicos, dando pasos atrás tratando de darle la espalda a todos ellos, uno se había filtrado tras el, y en un rápido movimiento le saco el bastón de las manos.
- Wwwaauu… ¿De donde robaste esto? – pronuncio el ladrón mientras daba pasos atrás.
- ¡No, dámelo! – Aston volteo rápidamente, para recibir un golpe de la caña de madera justo en su nuca, que del fuerte golpe lo dejo en el piso, rodeado enseguida por los pequeños chacales.
Miro con odio como degustaban el trofeo robado.
- ¡Ey, dame eso! – se lo disputaban, demostrando su jerarquía solo basada en la brutalidad- ¿Qué, que es esto?, nunca ví algo así.
- ¡Es de oro, seguro ha de haberlo robado de alguien muy rico!
- Nunca pensé que el pobretón este pudiera siquiera dar con algo así…
- Ey Ey, suéltalo,- vocifero otro- Mira la cabeza, de que tiene forma es un, ¿demonio…?
- ¡No seas idiota!, es una serpiente, tarado.
Aston largo un insultó y trato de levantarse, pero recibió una patada en la boca del estomago.
-¿EEehh, que mierda crees que haces?
- ¿A ver amigo, nos vas a contar de donde sacaste esto?
- Déjalo respirar, o quizá lo que tenga es ganas de comer tierra, jajaja, la lombriz esta- y ese le tiro un puñado de tierra a la cara.
Aston tenía los ojos enrojecidos de ira, así como ardientes lágrimas.
-A ver a ver, denle lugar, tranquilo amigo, la verdad no pensamos podrías tener algo así, di la verdad, ¿de donde lo sacaste?
- ¡Es Mio, dénmelo!- Se arrastró Anton entre lagrimas.
- Ey nena llorona cálmate, somos tus amigos, ¿no?. No seas egoísta, si hablas te lo devolveremos… Al rato.
- ¿Ay hombre, ves lo que es eso?, jaja, es genial, ¿que vamos a hacer con el?...
Aston junto fuerzas, con sus ojos medios cerrados, notó un segundo de distracción de los niños, y en un ágil movimiento se levanto de golpe, empujando a quien tenia su derecha al río. Su próxima acción fue aun más veloz que quien tenía en frente (el bellaco que ahora tenía su bastón) pudiera preverla. Tomo el bastón de la cabeza, y comenzó un forcejeo entre ambos por el. Los dos restantes atónitos tardaron en intervenir. Y cuando se propusieron a hacerlo, la vista de un resplandor y un movimiento del mismo bastón los detuvo. Aston y el otro niño que tiraba tardaron en percibirlo. Pero el tronco que conformaba el bastón de pronto perdió su dureza, un siseo enojado se sintió de la cabeza, pero aun así Aston no dejo de tirar del serpentino cuello.
El menos duro tronco, de pronto mas escamoso, empezó a sacudirse y el otro niño lo soltó horrorizado al tiempo que Aston solo sostenía con fuerza. El siseo agudo lo hizo abrir los ojos. Aston vio una furia peor de la que podía imaginar en el rostro y colmillos agudos de la serpiente. Una mirada atroz en esos ojos de Perlas negra, ahora mas vivos, que solo le expresaban que pronto la oscuridad y la muerte lo tomarían.
La Cobra ataco como un rayo clavando sus colmillos en su muñeca derecha, en lo profundo de sus venas. El Dolor fue atroz, mientras la sensación de que un pesado y espeso liquido empezaba a fluir por su sangre y destruirle.
Anton soltó un grito aterrador. Un grito que su padre, saliendo temprano de sus labores y teniendo que buscarlo para que cuidara a su hermana, oyó y reconoció de inmediato el horrible gritó.
-¡ASTON!- gritó y corrió a toda velocidad al cauce del río, sabia que su hijo solía ir allí, a el no le gustaba demasiado pues era un sitio solitario para el y demasiado alejado, pero también quería dejar a su prole tranquilo y nunca le dijo nada. Al llegar, agitado, quedo un segundo paralizado por la escena, su hijo tirado en el suelo en posición fetal, los demás niños alrededor de el, como con miedo, llorosos, uno estaba totalmente mojado en la orilla del río, pero del horror no había movido un paso. Algo se arrastraba desde el brazo de su hijo. Merid, padre de Aston, hijo de Marco, dio unos pasos reconociendo la serpiente atacante, asustado por su intimidante siseo y su hipnotizante mirada, solo la vio arrastrarse hacia atrás perdiéndose entre los pastizales, luego solo se arrodillo ante su hijo, viendo su herido brazo derecho. Las heridas de dos colmillos aun supuraban una negra sustancia que brotaba… Su muñeca y parte del brazo parecían un gigante moretón hinchado, ennegrecido, las venas de su muñeca fluían con ese negro color.

Merid levantó a su hijo un poco para ver su rostro, sus ojos estaban pálidos, desorbitados hacia arriba, las pupilas parecían totalmente dilatadas, respiraba con dificultad y empezaba a temblar, su boca abierta babeaba y tosía dificultosamente. Merid tardo un momento en recuperarse del terror de la escena, y cuando reacciono, solo los consejos de unos cazadores vinieron a su mente “Si te pica una serpiente, enseguida, succiona el veneno, puede salvarte la vida”. Aunque sin duda había pasado tiempo de la mordedura, la desesperación del padre de Aston ignoro este hecho e intento poner su boca sobre la picadura. El simple contacto con el resabio del negro veneno en la piel de su hijo en la primera succión le quemo la boca y lo descompuso, teniendo que escupir y hasta devolver un poco hacia un lado. Los niños volvieron a lanzar un alarido de miedo, cuando vieron la reacción de Merid, pensaron que el también caería en algún estado similar a Anton, pero el hombre, mas allá de sentirse descompuesto y con la lengua quemada, se recupero bastante rápido. Superando el mareo que le había causado el intento, se puso de pie, y llevo desesperado a su hijo de vuelta al pueblo.

Quote:
Originalmente publicado por La Mordida
-¡Párroco, Párroco!- entro gritando desesperado al pequeño santuario de Heimdall el desesperado padre. No era más que una casa grande con algunas decoraciones sagradas, no un templo oficialmente.
El viejo Párroco dejo de contar el diezmo en el altar, asustado, y volteo reconociendo a Merid.
- ¡Por el Vigilante, ¿que sucede?!- los ojos del Párroco enseguida descendieron al niño que parecía delirar en brazos de su padre.
- Lo ha mordido, una serpiente, su brazo, esta negro…¡Mi pobre hijo!
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Old 26 Jan 2011, 19:29   #6
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La Mordida - El Veneno que Consume


El Desesperado padre Confundió a su hijo a la parroquia local el santuario a Heimdall No era mas que una casa grande con algunas decoraciones sagradas, no un templo oficialmente. Encontró al viejo párroco en el lugar, contando las monedas de su diezmo. Aunque desesperado le pidió ayuda, el párroco era un simple acolito, ni siquiera un clérigo que había recibido favores de Heimdall, y apenas sabia alguna que otra cosa sobre brebajes y sanaciones. Nada podían hacer por el pobre niño. Ya el hecho de moverlo hacia el templo parecía causarle una mayor penuria, mientras jadeaba en ese estado de aparente inconciencia.

Frustrado le rogó al Párroco al menos accediera a llamar a un clérigo del pueblo cercano, pero este le advirtió que eso no pasaba por el, y que tenia que convencer al terrateniente de la zona, que era fuera del clero de Heimdall, a quien el acolito respondía.

Ni siquiera un tratamiento adecuado pudo ofrecer el viejo párroco, y Aston fue llevado de vuelta a su hogar, donde su madre se aterro de verlo así y se quedo junto a su cama, donde le remojaba la frente, que ardía, y trataba de tomar su mano que en espasmos temblaba. Su hermanita, aun no muy informada, predecía que algo iba muy mal, y no paro de llorar. En el fondo sabía que tenía que ver con el juguete de su hermano, y sentía una horrible culpa que descargaba con un torrente de llanto.

Si bien no tenia el dinero para compensar los servicios de un sacerdote, ni mucho que ofrecer a su propio terrateniente, Merid logró convencer a al líder feudal de ir por ayuda. El terrateniente después de todo no era un mal hombre, y el suceso que había aterrado a varios niños del pueblo lo ameritaba. Le ordeno al Párroco del pueblo acompañar a Merid, ambos a caballo, a la ciudad más cercana.

El viejo no pudo oponer protesta, pero sintió mala gana por la orden. El Padre campesino no era un experto en la equitación, pero presionando al viejo acolito a apresurarse, cabalgo como nunca en su vida, toda la noche.

Mientras, la habitación donde Aston yacía cada vez más deplorable, lo único que acompañaba el sonido de sus quejidos, delirios, su respiración cortada, eran los lamentos y el consuelo de su madre, Alistia, que mojaba una y otra vez el paño para refrescar su frente, limpiar su sudor. Había intentado darle de beber al menos gotas de agua, pero solo causaba una reacción como de nauseas en su hijo Los ojos de Aston estaban perdidos, su garganta seca, su cara expresaba de momentos a momentos, desesperación, como si estuviera inmerso en una horrible pesadilla.
No parecía percibir nada del exterior, su mente estaba perdida en su padecimiento.


 



La conciencia de Aston vagaba en otro lugar, en medio de un cielo rojo, de un calor sofocante que lo quemaba sin piedad. Imágenes inentendibles saturaban su cerebro, extraños símbolos, personas y sitios desconocidos donde el sol sofocaba. Cánticos extraños en el acento del anciano que encontró en el río acompañaban la escena, resonando con tambores, un extraño sonido grave, resonante como el croar de un sapo continuado a traves de un tubo y el sonido de un cascabel acompañando las imágenes.
 

Luego Escenas se repetían y mezclaban en su cabeza, propias experiencias suyas, con experiencias de extraños. El anciano moreno que caminaba por la orilla del río en el bosque ahora caminaba en el centro de un sitio de arena, y el río, a su lado, era de sangre. El viento calido del sur soplo y borro todo.

 


Solo la arena queda, formando incontables dunas, tan basta que cubría toda la escena. Pero había algo más. Vio un hombre con sus brazos levantados, pronunciando en un tono de voz que resonaba como rayos, movía sus dedos con precisión, y algo a la distancia frente a él, de una proporción enorme y conformada de varias siluetas se elevaba. Era una ciudad, una ciudad que se elevaba en el cielo en medio de la arena, algo más fantástico de lo que incluso la mente del niño podía haber inventado hasta ese día por su cuenta. Aston sintió poder acercarse a observar el rostro de ese hombre, que se escondía bajo ropas hecha de velos de finas telas grises y una capucha. Pero cuando le parecía reconocer un rostro humano con barba, sintió el siseo de una serpiente, y el rostro cambio hasta volverse serpentino, así como sus manos y extremidades. Los ojos de la Cobra, estaban en el, Perlas Negras se fijaron en el hipnotizándolo.

 



El hombre serpiente de pronto se encontraba en lo alto de las imponentes edificaciones de una desarrollada ciudad flotante, el estaba a su lado, lo vio despojarse de sus velos y mostrar todo su cuerpo humanoide serpentino. La mano escamosa intento tocar a Aston, pero el se sacudió y oculto tras sus mismos brazos, y la escena se desvaneció volviendo solo a su cielo rojo.

Todos los sonidos de cánticos y lenguas extrañas desaparecieron, pero un siseo familiar y furioso reapareció, Aston vio a la majestuosa Cobra, levitando por el cielo rojo, se movía como arrastrándose por el, en su dirección. Gritó en su desesperación, pero no podía moverse ni ocultarse, ni cerrar sus ojos. La serpiente se acerco a el, reptando sin apuro estudiándolo con la mirada hasta tenerlo tan cerca, que Aston podía oler el fuerte olor de su negro veneno. Su boca se abrió con su lengua danzando y produciendo un sonido de fuego ardiente, sus Colmillos como centellas de luz volvieron a buscar a Aston. Esta vez buscaron y perforaron su pecho.


El cuerpo de Aston comenzó a sacudirse en su cama, con violentas convulsiones.

Los Colmillos de la cobra no se separaban del pecho de Aston. El niño vivía la sensación del negro veneno fluyendo desde su corazón a todas sus venas, a todo su ser. El cielo se volvió negro, mientras la Cobra no dejaba de morder.

Los labios de Aston tiritaron, sus dedos se movieron en sus espasmos, y una niebla verde los rodeó. Sus ojos Se abrieron de par en par, mirando con sus pupilas totalmente dilatadas, tomando un color verde oscuro por un momento. Mientras su cuerpo comenzaba a iluminarse completamente, casi deslumbrando a su madre que miraba sin comprender. Su Cuerpo se tenso su pecho elevándose en el lecho un instante, un instante que su boca culminó con una ultima profunda inspiración en busca de la mayor cantidad de aire posible, y finalmente, mientras el brillo lo abandonaba súbitamente, su cuerpo cayo relajado e inmóvil, entregando una suave exhalación, concediéndosele por fin la paz.

La cobra se volvió negra, su cuerpo mismo se fundió en el veneno que entraba en el cuerpo del chiquillo. Aston mismo se sintió fundir en el oscuro veneno, todo su ser desapareciendo consumido en el.

 

Editado por Li-Zakien en 05 Feb 2011 a las 13:38.
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Predeterminado El Clérigo de Heimdall (Parte 1)

El Clérigo de Heimdall (Parte 1)

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Retrato de Glenn Zeal

El Joven Glenn recibió a los pueblerinos al amanecer, por la desesperación que cargaban pensó que podía tratarse de algo emocionante, pero se decepciono al oír el caso de un niño enfermo.

El realmente despreciaba la simple vida de la gente del este de su patria. Los simples poblados, los granjeros y comerciantes, nada de nobles ni fiestas elegantes como en la capital, una forma de vida tan común que le daba ganas de escupir.
Aun así, su primer servicio bajo la jerarquía eclesiástica de Heimdall allí lo había enviado, el uno de sus clérigos. Ahora que Heimdall le daba poder sentía que era la oportunidad de probarse en su servicio, y amaba la idea que en el este, tierra menos supervisada por la inquisición, el podría hacer su propio nombre cazando brujos y infieles, tal como su hermano Percival, primogénito y favorito de su padre. A menos su posición en su familia había ayudado a que por su entrenamiento también fuera un oficial de su propia cuadrilla, ideal para no arriesgar su cuello en demasía en servicio del Carnero. Solo necesitaba una buena misión y podría comenzar a subir en su jerarquía.

Pero aquí estaba con un viejo acolito insignificante y un padre que suplicaba ayuda a cambio de donar unas míseras monedas. Su expresión se mantuvo seria a sus ruegos, si bien trataba de aparentar y expresar empatía, excusándose. Sin embargo, cuando recordó el suceso que había acontecido dos años de atrás, donde su hermano Percival acompaño a un destacamento de la capital para investigar un misterioso incendio y destrucción de un capitán retirado; obra de un monstruo o cultistas (si bien su hermano disfruto negándose en dar detalles mas que a su padre, por su pacto de silencio y confidencialidad) se intereso un poco y hasta sonó piadoso cuando accedió. Obviamente también sacando la mayor cantidad de monedas de esos mugrosos en el proceso.

Así tomo un par de guardias y su corcel para partir junto a los dos sujetos. Al atardecer del mismo Día, llegaron al pequeño pueblo de Roy.

La casa del niño enfermo por la mordida de una serpiente estaba rodeada de curiosos. Como cuervos queriendo acechar sobre una presa muerta. EL clérigo de Heimdall hizo imponer su voluntad e ordeno que los curiosos se alejaran, al igual que hizo salir a los familiares y a la hermana menor del niño. En la habitación donde el cuerpo de Aston se encontraba ahora solo estaba Glenn el clérigo, el viejo acolito sirviéndole de asistente, y sus padres, abrazados entre si. Merid acallaba los sollozos y expresiones de la madre Alistia, que pegada a su pecho descargaba sus nervios.

Glenn pasó la mirada por el cuerpo inmóvil que yacía en el lecho. Sus ojos cerrados, en paz. Su brazo derecho se veía mas mal de lo que había imaginado. La herida de los colmillos seguía abierta y negra, como casi toda la muñeca…
- Merid, dime de nuevo, ¿Qué ocurrió, que viste cuando lo encontraste?- Pregunto Glenn al tiempo que analizaba el brazo de Aston y el estado de otras partes de su piel.
Merid no reacciono enseguida, aun atónito.
-Ehh… Oh… Fue exactamente ayer, un, un poco mas temprano, buscaba a mi niño para que cuidara de su hermana cuando oí su grito de dolor, corrí, y corrí… Lo encontré a las orillas del río, esa monstruosa serpiente ya lo había mordido, y se alejaba… Por los pastizales. Su brazo aun chorreaba su negro veneno, mi pobre Aston.
-¡Por Heimdall!, mi señor Glenn, el veneno parecía ser tan negro que se diría que era una misma hija de Jormungandr- Aportó en tono lambiscon el viejo acolito.
-Guarda Silencio.- Lo Cayo serio Glenn- ¿Cómo dijiste que era la serpiente?
Merid recordó con horror el intimidante monstruo reptante que lo había paralizado.
-Do… Dorada… Como el oro…
- ¿Estas seguro?
- Si, si se lo juro, mi alabado…
- ¿Que mas, que otra característica presentaba?
Merid dudo un momento, nunca había sido muy bueno dando detalles.
- Tenía como un cas… Como un casco, o una melena.
Glenn lo miró confundido, y Glenn solía expresar enojo cuando alguien lo confundía.
- ¡Se lo juro así era!, sus ojos oscuros, su, sus colmillos grandes.
La madre de pronto se despego del pecho de su marido y se acerco de cuclillas a Glenn, apoyando una mano en su pierna suplicante, mientras este seguía estudiando el cuerpo del joven.
- Se lo suplico, ¡sirviente del todo poderoso, dígame que puede hacer algo para que vuelva a despertar!
Glenn fulmino a la mujer de tal manera que esta temerosa enseguida sacó la mano.
- Mujer, mas bien dime tú de nuevo como eso que de estar moribundo como cuenta su padre, este niño pasó a estar simplemente dormido.
Alistia se asusto y hablo rápido.
- No lo se mi señor no lo se, le conté todo lo que se, simplemente pareció un milagro… Mi pobre niño sufría tanto y parecía que iba a morir… De pronto su fiebre se fue, su cuerpo dejo de sufrir, su respiración se normalizo, y solo quedo profundamente dormido.
- ¿No tendré que poner a mis guardias a preguntar si tuviste contacto con personas extrañas verdad?, ¿O quizás te interrogue?
Alistia Palideció. El viejo acolito salio a su defensa.
-Ella no salio de aquí y solo ella estaba en la habitación según las declaraciones, mi señor, no creo que sea necesario…
- ¡Guarda silencio!- Ordenó el clérigo. Luego miró a la mujer- ¡Y tú jura por Heimdall que es verdad lo que dices!

La mujer junto las manos rogando y contestó suplicante.
- ¡Lo juro mi señor lo juro, y si algo pasó aquí fue por la Sonrisa de Dientes Dorados, solo quiero saber si me hijo puede despertar!
Glenn de golpe relajo la mirada, volviendo a chequear los signos vitales del joven. Había puesto a presión lo suficiente a los presentes para ver si tenían las reacciones equivocadas. Merid solo apretó los dientes y se acerco para traer a su mujer hacia el.

El clérigo continúo revisando los signos vitales del niño, su pulsación normal, su respiración pausada y profunda. También pensaba que el niño podía fingir, pero no habiéndose puesto ni un poco nervioso por sus amenazas hacia sus padres, aun no estaba seguro. Mantuvo una mano en su cuello, tomando el pulso y pregunto.
- ¿Qué es lo que intentaron para despertarlo?
Cuando su madre se recuperó un poco contestó.
- Todo lo que imagina señor, le suplique, le susurre, le hablé al oído, le grité, lo sarandie, si le causaba dolor solo jadeaba y se alejaba instintivamente de la causa. Abriendo sus ojos tampoco tuve respuesta, esta en otro sitio, pareciese, mi pobre Aston…
- ¿Mi señor, puedo preguntar que es lo que piensa?- pidió el viejo acolito.
- Pienso…- Dijo Glenn aun tomando el pulso y levantando el brazo izquierdo, que si no esta fingiendo como parece ser puede haber perdido su alma o peor aun estar bajo una maldición de quizás, Jormungandr, la gran serpiente. Quizá convirtiéndose en algo mas…
Todos atestiguaban con horror las suposiciones de Glenn.
- … Pero primero me seccionare que no puedo despetarlo por mi mismo – Y Preparó el brazo izquierdo para dar una tremenda bofetada.
Justo en ese momento Aston dio un profundo bostezo y sus ojos desorbitados se abrieron lentamente, al principio su visión no fue clara, realmente despertaba de un sueño largo. Cuando pudo ver al hombre sobre el su reacción fue de miedo y casi salta de la cama si este no lo estuviera agarrando del cuello, del cual apretó con un poco mas de firmeza. No obstante, la reacción fue legítima para Glenn, la forma de despertar, la exaltación, recién ahí se hizo presente en el corazón del niño. El clérigo de Heimdall bajo su mano izquierda a su vez que dejo suavemente el cuello del niño. Esbozo una sonrisa de satisfacción, siniestra a los ojos del pequeño.

-Hola, Aston ¿Verdad?

Editado por Li-Zakien en 28 Jan 2011 a las 00:54.
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Old 27 Jan 2011, 23:14   #8
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Predeterminado El Clérigo de Heimdall (Parte 2)

El Clérigo de Heimdall (Parte 2)

Aston miró asustado al hombre que le sonreía, estaba perdido sin entender lo sucedido, miró bajo la cabeza del hombre, llevaba una armadura y guantéeles, y de su cuello colgaba a la vista un colgante con el símbolo de Heimdall: El Cuerno Del Heraldo, maravillosamente tallado y decorado.
Eso no te le trajo demasiada calma, aunque luego mirar a los lados y reconocer la mirada emocionada de sus padres que se acercaron a mimarle si lo hizo. Glenn tuvo que esperar un minuto y contemplar como el niño sin ninguna dificultad o dolor se sentaba en la cama y compartía con no menos fuerza un abrazo con sus padres. Luego pudo preguntar, indicando a sus padres con la mirada que su labor aun no terminaba.
- ¿Como te sientes?- Pregunto Glenn.
Aston sentado en la cama, evitaba mirar al clérigo a los ojos.
- Me siento bastante bien señor.- De hecho se sentía estupendo, mas allá que había pasado un día entero no sentía ni sed, ni hambre, ni ninguna secuela, no se daba cuenta incluso que tal vez su salud era aun mejor que antes que la cobra le hubiese mordido.
- ¿Quieres un poco de agua, alimentos?
El niño aceptó asintiendo
- Agua, esta bien…
Glenn lo contemplaba entre asombrado y curioso.
- ¿Sientes algún dolor o extrañeza?
Con el vaso en sus manos el niño negó.
-¿Ni siquiera ahí?- Los ojos de Glenn miraron su brazo derecho.
Aston se miró con algo de miedo, viendo en su muñeca marcada los colmillos y siendo su piel y venas negras en esa zona. Recordó el dolor de la mordida, del veneno, y este brazo empezó a dolerle un poco, así que asintió tomándoselo.
- ¿Me dejas ver que puedo hacer?
Aun con temor, el niño no opuso resistencia, no pudiendo realmente negarse y estiró el brazo con la palma hacia arriba. El clérigo primero la presiono un poco.
- ¿Te duele mucho?
Aston no supo que decir, pero la expresión de su rostro decía que si era un dolor muy palpable, aunque en realidad este no era mas intenso que el de cualquier moretón presionado.
Con algo de brusquesa, Glenn presiono mas el brazo, Aston aguantó mordiendo fuerte, pero lagrimas brotaron de sus ojos. Los padres miraban angustiados, más sabían que si intervenían podía ser peor. El clérigo no se sintió contentó hasta hacer brotar nuevamente sangre de las heridas de sus colmillos, para su desilusión, sangre con apariencia normal. No satisfecho aun, pidió al acolito.
-Alcánzame mi daga, esta ahí, en mi gabardina.
- ¿Qué? ¿Un cuchillo, para que?- Dijo atónito el viejo, Glenn solo estiro una mano haciendo una seña que rápido, pero el viejo acolito ya había hecho sus propias conclusiones y si bien cumplió con la orden agrego:
- Mi señor, no creo que sea necesario, si es por el brazo ennegrecido debe ser por la sangre que se cuabuló en su brazo y quizá la sustancia que le causo esto.
- Por ello mismo, no queremos la sustancia que causo todo este embrollo dentro de su cuerpo, ¿cierto?
Aston miró nervioso y sus padres intentaron intervenir, pero nuevamente, la autoridad d del clérigo se impuso.
Hizo traer un balde de madera a la horrorizada madre, que pidió al menos sostener la mano de su hijo. Glenn accedió.
- Ahora, esto dolerá un poco, Aston, pero no temas, seré cuidadoso.
Aston tenía los ojos cerrados de par en par y asintió con la respiración acelerada y una expresión de dolor. El clérigo empuño su daga, elegante, decorada con gemas y compuesta de metal precioso en su mango, y con un filo muy agudo. Con esta perforo la muñeca del niño, haciendo brotar la sangre a borbotones. Fue una incisión larga y con precisión, y Glenn no reparaba en como el niño se sintiera, solo en si algo extraño brotara.
- ¡Es ya Mucha sangre, déjeme preparar un vendaje al menos!
- Shh- Glenn miraba el brazo, aun ennegrecido.
Aston lloraba pero no expresaba nada, su corazón agitado hacia que la sangre fluyera más rápido y empezaba a perder energías. Hasta Merid enfrentó con la mirada a Glenn y le agarro de un hombro rogando que se detenga. En ese momento el clérigo frustrado, rezo a su dios por una pizca de poder curativo, cerrando la herida y haciendo recuperar su energía a Aston casi instantáneamente. Lo que Glenn no distinguió, fue que entre los sollozos del chico, este pronuncio palabras extrañas. El niño pegó un tiron recuperando su brazo derecho, su herida inexistente, el brazo de un color normal, ni un solo moretón o vena ennegrecida, solo dos puntos notables quedaron, marcas de las agujas de la serpiente.

- Ahí esta, el gran Heimdall lo ha aliviado completamente.- Sonrío amplia y fingidamente Glenn.

Los padres, que pocos segundos antes ya no habían podido aguantar los métodos del hombre, ahora le agradecieron, junto al acolito. Aston, que había visto y sentido lo que era capaz de hacer, internamente decidió que no era prudente contarle toda la verdad a alguien así, elegido de su dios o no.

Glenn guardó un poco de la sangre del chico en un pequeño vial e hizo limpiar el resto. Luego de que el niño se alimentara y los ánimos se calmaran en los alrededores, pidió hablar una vez mas con Aston y profesar algunos rezos sobre el, para asegurar su salud, según él.
Si bien dudo un poco de cómo contó que simplemente había encontrado la serpiente mientras “jugaba” con sus amigos, y los pocos detalles que dio de las pesadillas que había tenido en su sueño, no ahondo mucho mas profundo porque sus pruebas a través de la magia divina no revelaron nada prometedor. No percibió veneno, ni magia en el chico o su sangre y de hecho, cuando sondeo su aura hasta detecto cierta bondad en el. Aun no se explicaba como había sobrevivido a su cuenta al veneno. Pero tampoco era alguien muy culto en cuanto asunto de animales venenosos.

Los detalles que al final el severo clérigo deslizo fueron esenciales para que Aston pudiera salir de esa. Su madre por suerte tampoco había dado detalles de lo previo a su respiración, en cuanto a la luz, cambio de color de ojos o extraña bruma en sus dedos. Solo había dicho que cuando parecía morir, se normalizo, como si Heimdall hubiera respondido a una plegaria suya. Su hermana jamás diría una palabra, el abrazo que le dio por la culpa cuando lo vio, fue eterno. Los demás niños presentes en el evento en el margen del río, no fueron interrogados, los padres y los guardias pensando que su pavor era provocado por la preocupación hacia su “amigo” y presenciado lo ocurrido. Así fue como Glenn dio por terminado su interés en Aston y partió como cualquier otro viajero curioso a aprovechar a visitar las Ruinas de la Finca del capitán Vilav Draga, interrogando y recopilando la poca información que los habitantes y su terrateniente podían compartir.

En el camino a las ruinas, el clérigo de Heimdall sufrió un extraño mareo, y mientras iba por el camino, le pareció ver como se le cruzaba por el camino un anciano de piel negra, cubierto con ropas abombadas, intentando hacer que su corcel lo evitara, en un nervioso movimiento, el clérigo tiro mal de las riendas, y extrañamente cayo del corcel.

Al levantarse y mirar alrededor no vio nada de el hombre, y cuando sus soldados retrocedieron para ver su estado, dijeron tampoco haber visto nada, mas si notaron que su nariz sangraba sin parar. El clérigo no comprendió como había simplemente caído del caballo, aunque los guardias lo atribuyeron a una rama que sobresalía por la senda que tomaban unos metros atrás. Por más que intento sanarse incluso con el favor de Heimdall, tardo en sentirse mejor. Por supuesto, el escéptico clérigo lo atribuyo a la pésima comida del odiado este de su patria.

Editado por Li-Zakien en 27 Jan 2011 a las 23:17.
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Old 01 Feb 2011, 14:52   #9
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Secuelas Generales.

Si bien ninguno de la familia sabia enteramente la verdad de los hechos, ni el mismo Aston entendiera en totalidad lo ocurrido, había cierto aire de complicidad entre su familia. Su padre habiendo visto el hecho, su madre atestiguando su cuasi muerte y resurrección, su hermana sabiendo la relación de lo ocurrido con el bastón. Todos advirtieron al poco rato de retirarse a sus asuntos el clérigo Glenn, como el brazo mordido volvía a tener algunas marcas negras en brazo, las venas de la muñeca oscurecida, con las marcas cerradas de los colmillos más que palpables. Aun así, la familia ni bien lo notó lo sacaron de allí, y por semanas con la excusa de que tenia vendado el brazo por prevención pudieron cubrirse hasta al menos sentirse seguros de que el clérigo inquisidor perdía el interés en su pueblo y en las zonas aledañas a el para volver a su puesto.

Aun así, no tardo mucho para que los rumores comenzaran a correr. Los niños que habían sido parte de la transformación del bastón en serpiente, no guardaron el secreto entre ellos, cuando el miedo a hablar de lo sucedido los abandono, la brisa de varios susurros comenzó a recorrer la ciudad. Llegando incluso a oídos del Terrateniente. Sus padres a su vez, simples pueblerinos asombrados también por lo ocurrido tampoco pudieron evitar contar parte de lo que vivido y sus propios pensamientos a demasiados conocidos. Los hechos entremezclados daban para condimentar los fantasiosos rumores que se Inventaban:
De pronto el niño en realidad podía ser un hijo de un brujo, o le podía haber robado a un brujo, los que casi no lo conocían ahora suponían que era un demonio camuflado, incluso algunos relacionaban la tragedia con la antigua mansión y algún delirante sin mucho sentido, inventaba que en realidad Aston era adoptado y provenía de allí. Tontería tan grande, pero que hacia dudar a aquellos que incluso eran casi presenciales de su parto. Por supuesto, había alguno escaso que por amor a la familia acallaban los cuchicheos, al menos algunas veces.

Pero una consecuencia fue enseguida palpable, primero que todo fue por los niños; el rechazo ante la ahora extrañeza de Aston. El mismo no quería estar ni cerca de ellos, despreciándolos, y además temeroso de lo que sabían de el. El pueblo en general lo empezó a tratar distinto a excepción de alguno que seguía juzgándolo por el buen chico que era. Lo cierto es que en las siguientes semanas, esto empeoró. De haber sido un milagro con suerte y las personas felicitarlo por haber recibido la Sonrisa Dorada de Heimdall, comenzaron a mirarlo y tratarlo (algunos de manera mas disimulada y otros no tanto) como un extraño. Los padres no tardaron en notarlo, ya que ellos mismos eran señalados.
Desde el primer Día las cosas comenzaron a cambiar. De una forma muy real, la niñez de fantasía de Aston terminaría drásticamente. Cuando sus padre se dio cuenta que ya estaba sano, lo empezó a mandar a trabajar con su hermano, el tío de Aston, el albañil Dárion, todas las mañanas. Por las tardes, poco a poco también lo incluían, sea su madre o su padre, en sus propios trabajos, a medida que Aston crecía, de una forma mas física y en tareas mas complejas que el aprendía a manejar con facilidad. Solo algunas veces en la semana Aston podía saltear algunas horas de trabajo, pero solo para continuar con las enseñanzas que el Viejo Párroco Pagreli les daba a algunos niños en la ciudad. Contrario a lo que todos hubieron esperado por su personalidad, el acolito cascarrabias nunca perdió aprecio o miró raro a Aston, quizás sintiendo piedad de todo lo que lo había visto sufrir esa tarde.
Lo cierto es que sus padres no hicieron eso para martirizar a su hijo, o por algún tipo de despecho. Necesitaban controlarlo más luego de lo ocurrido. Tenían miedo por él, al principio fue por dudar de su salud, pero luego por la notoriedad que había ganado. Tenían miedo de que se aísle o sea aislado, hecho que sin duda amenazó con plasmarse.
Relacionándolo necesariamente con los demás en sus oficios, les seguían demostrando a los demás, que su hijo era una persona normal y de bien.


Otro punto importante, es que estaban en deuda con su terrateniente, traer un sacerdote de otra ciudad había requerido de que el preste algunas de sus monedas y recursos. Monedas que no generaban y que solo podían pagar gastando sus cuerpos en agotador trabajo físico, donde Aston por suerte pudo compensar lo suficientemente bien para que el mismo terrateniente no quisiera dar atención a rumores sobre el niño mordido.

Por suerte una investigación formal por parte del clero nunca estuvo ni remota de pedirse por alguna queja o comentario. Los chismes del pueblo allí se quedaban, nadie quería atraer la atención de guardias de las demás ciudades, desde el mas humilde vago hasta el mismo terrateniente sabían que nada bueno traería para el pueblo.

Así fue como en pocos años, el antiguo niño juguetón ahora era un jovencito visto por todos como sumamente trabajador, y además; listo. Las pocas enseñanzas que el Viejo Pagreli pudo enseñar, entraron enseguida en él. En esos ambientes, más en contacto con los adultos, era tratado con respeto y solía ser parte de las conversaciones cordiales del día a día. Sin embargo, fuera de ello y con la juventud del pueblo en especial, Aston tuvo dificultad para tener gente cercana realmente, aparte de su familia. Como las marcas oscuras en su brazo, algunos hechos no se borran, y así sus secuelas. Los rumores continuaron siempre, muchos envidiosos explicaban su progreso y superación así, mientras otros preferían callar las extrañezas que alguna vez notaron en él, durante los siguientes años.

Editado por Li-Zakien en 01 Feb 2011 a las 14:54.
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Old 01 Feb 2011, 14:55   #10
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Secuelas Personales


Ahora bien, habría que centrarse en lo que pasó en la cabeza de Aston y lo que ocurría en su entorno cercano para conocer la realidad de la historia. El joven no solo se sintió diferente por visiones exteriores o por como te marca el simple recuerdo de un hecho pasado, no. Hubo cambios tanto físicos como mentales en el, aunque imperceptibles ante cualquier ojo. Desde el primer Día, de una manera que no podía explicar, Aston se sentía más sano, más atento y más perceptivo. Si bien su educación era limitada, el no era tampoco alguien que destacara del montón tampoco, no hasta lo ocurrido. Y de golpe todo dato se retenía, todo era mas fácil de razonar.
En lo físico fue parecido, sus reflejos parecían mas avispados, sus manos sensibles, fuertes y precisas. Sorprendió a su tío tomándole la mano enseguida a cada tarea que le enseñaba. Así como a su padre y madre, siempre satisfaciéndolos y haciéndolos quedar bien con el resto cuando colaboraba con ellos.
Sin embargo, semejante aptitud no hizo las cosas fáciles para Aston y su soledad. Toda la capacidad que tuviese no compensaba que desde ese Día no pudo socializar de la misma manera, y se sintió un paso más lejos de cada persona en el pueblo. Estaba marcado. La total excepción fue siempre su familia, quienes siquiera alguna vez le pidieron explicaciones por sus secretos y siempre lo apoyaron.

La casi totalmente oculta verdad, era que Aston necesitaba tener serios secretos…
Poco a poco en esos años, Aston comenzó a ser presa de pequeñas energías sobrenaturales en su cuerpo que su voluntad semi controlaba. Al principio lo aterraban, y el mismo quería negar que sucedieran. La primera fue una noche, que hizo huir un perro rabioso que amenazaba a su hermana, al no ser efectivos sus gritos, haciendo salir una saeta de luz color fuego de su mano, tan brillante y cegadora, que el perro se asusto de inmediato huyendo de la situación. La segunda un poco después, cuando en otra noche tuvo que encontrar en medio de oscuridad un becerro perdido en un bosque, y sin forma de luz posible, fueron sus manos las que iluminaron una consumida antorcha.
La tercera remendando una herramienta que había roto por su mal manejo, por solo ponerse nervioso y no querer que su tío la viera. La Cuarta en un cruel invierno, afiebrado y con el yesquero rotó cuidando solo a su hermana, luego de varios frustrados intentos de encender un poco de madera, ver que de sus manos se disparaba un liquido verdoso y aceitoso que quemaba al contacto y comenzó a consumir la madera… Y así podrían seguirse contando…
El fenómeno tenía sus características, que Aston comenzó a notar por repetición. A veces movía sus dedos, manos o cuerpo de una manera determinada. A veces susurraba una incoherencia, a veces ambas y algunas raras y más inconcientes, ninguna de las dos. En la mayoría de las ocasiones, podía hasta ver en luces o chispazos, la energía que corría por su cuerpo cuando ocurría.

A veces tenía pesadillas, recordando las imágenes extrañas que sufrió por el veneno. Otras imaginando como Moria por la inquisición por lo que era, rechazado por su dios. O viendo como dañaba a alguien con algo que no podía controlar. Siempre despertaba llorando, y siempre sus padres e hermana, sin pedirle nada, lo consolaban.

Poco a poco tuvo que aceptarse, sin embargo y hasta entendió que podía ser provechoso para el y los demás, aunque no le gustaba, al principio. Todo cambio la noche que ayudó a su madre a resistir una fiebre causada por al parecer un corte con un metal gastado que le había causado una infección y que puso en peligro su vida, haciendo su frente arder y traspirar con fuertes dolores en sus huesos. Por días, Aston estuvo a su lado, tomando su mano para que aguantase el dolor. Comenzaba a desear y rogar servir de algo, cuando de vez en cuando un leve hilo de luz y energía iba de la mano de el a ella, trasmitiéndole algo de fuerza, y apaciguando un poco el dolor. Su padre llegó a pedirle que lo causara, dando un vuelco para siempre en como veía lo que hacia.

Si bien jamás habló abiertamente con su familia del tema, ni les hizo presenciar sus intentos curiosos, a excepción de su hermana por encontrarse sin otra opción en su presencia, Aston comenzó a estar conciente de lo que podía hacer, y de cómo hacerlo. A prueba y error, siguiendo su instinto y sensaciones, recordando emociones en momentos clave, pudo entender como manejar su desconocida magia. Siempre cauto, sin embargo, y evitando contratiempos, no quería nunca usarla de mas.
No obstante, aprendió por cada vez que enfermaba o su brazo derecho comenzaba a dolerle, que no podía darse el lujo de no usarla. Era un proceso lento al principio, podía no utilizarla por semanas, pero negarse mucho mas tiempo comenzaba a hacerlo sentir mal irremediablemente. Era una situación incomoda que no podía ignorar. Primero era el dolor mas intenso en su brazo derecho, su entumecimiento, luego el de sus músculos, sentir la sangre mas pesada, la dificultad para respirar, y hasta fiebre…
No tenia otra opción que liberar algo de magia, y ahí enseguida su cuerpo se sentía mejor. Esta situación se fue agravando a medida que el tiempo pasaba y su entendimiento de cómo y cuanto usar sus trucos mejoraba, aunque estaba lejos de tener que ser constante en días y tampoco le supuso un problema, pues el efecto de sus magias siempre era leve, inofensivo y suficiente.
No cabe ninguna duda que en esos casi 16 años a los que Aston llegaba, trabajando como albañil, en los campos y en el molino, sus trucos lo habían ayudado a el y su familia, a veces reponiendo un poco sus fuerzas, protegiéndoles de malestares o ayudándoles en detalles menores. Sin embargo, era algo que Aston y su familia jamás admitirían a alguien mas, y siquiera, entre si.
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Old 22 Feb 2011, 00:05   #11
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Marginación

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Retrato de Nintia Escocia Vanruth

Un caluroso y seco verano se extendía hasta el otoño en el pueblo de Roy, las cosechas, y los animales de los campos estaban en riesgo por la sequía y enfermedades. Así que los pastores y agricultores tenían más que trabajo extra. Entre ellos en esa calurosa tarde, estaba Aston, rastrillando incesantemente los campos, mas allá de haber usado unas palabras y gestos que liberaran fresca energía para protegerse del calor cuando el sol estaba en lo alto, la camisa de trabajo del joven estaba totalmente traspirada y bastante sucia con tierra. El sol no tardaría en ocultarse en los montes, pero aun así, luego de la siega con la hoz temprano, ahora le tocaba el rastrillaje, pocos quedaban en los campos ya, el había tomado el lugar de su padre y no veía gente mas que a la distancia. Había un factor mas que explicaba las ultimas jornadas hubieran sido tan exigentes y largas. No solo por la sequía y por cosechar lo que quedaba, sino porque las tierras del terratenientes estaban en inspección. Ya temprano en la tarde, todos se habían sentido observado por extraños, pero por suerte todo había salido bien. “Ya solo un poco mas” se decía dando los últimos golpes y arrastres a la tierra, sus brazos ya casi dormidos.

Aston se limpió el sudor de su frente y miro al horizonte sonriendo. “¡Por Fin, Lluvias!” pensó cuando vio un manto gris oscuro acercarse lentamente desde el este para cubrir el horizonte. La brisa mas fresca parecía confirmar que por fin llovería. Tres corceles de pronto escucho el joven tras el, y volvió a ponerse en una posición atenta a su trabajo, si bien ya había prácticamente terminado. A lo lejos pasaba su terrateniente junto a dos jinetes mas, parecían estar charlando y galopando a un ritmo lento. Uno era otro hombre de porte, como su terrateniente, de largas barbas marrones, el último fue el que el joven Aston no pudo evitar clavar la mirada por unos instantes. Una joven doncella cabalgaba ese corcel blanco, vestida con un vestido suelto pero bien ataviado, de una tela color natural tan bien creada que se notaba enseguida no era de allí. El vestido tenía varias capas en la parte del pecho, y solo dejaba los hombros y brazos finos de la señorita al descubierto. Unos guantes claros también llevaba la doncella, que parecía manejarse en el corcel sin dificultad. Pudo distinguir unos rizos Castaños y un rostro de rasgos pequeños, para luego desviar enseguida la mirada para solo fijarla en su terrateniente, sumisamente, para responder al saludo de este. Los hombres iban a un paso muy lento, mientras la damita parecía querer ir delante. En un punto, esta se excuso, y mientras los hombres seguían a paso mas lento tomando otra rumbo, luego de que el hombre de barbas le asintiera, la chica se separo y dirigió al este. Aston espío todo esto de reojo, mientras dejaba las herramientas de nuevo en la carretilla

Sin atreverse a mirar atrás, empujo la misma de vuelta a la choza donde guardaban las herramientas. Al llegar, las contó y noto que faltaba la hoz. Aston dudó un poco y hasta se sonrojo solo pensando, cuando se había creado una excusa para volver a donde habia trabajado por última vez, y quizá ver pasar a la jovencita.

Volvió sobre sus pasos, más atento en ver a la chica que la herramienta, pero contrariamente a la prioridad de sus deseos, encontró solo la herramienta que le faltaba.

Miro alrededor, un poco mas, mientras el cielo se había vuelto gris y el calor era reemplazado por una brisa fresca. Nada, no había señales de mas movimiento en el campo, y no quedaba nadie, ya todos tomando refugio del cielo gris que auguraba fuertes tormentas. Se dispuso a partir, pero en el primer paso, los gemidos de un caballo lo detuvieron, repetidos y enloquecidos, en dirección opuesta a el.

Dudo un poco, pero por fin empezó a querer seguirlos y reconoció de donde venían. El Viejo Granero. Un simple granero de madera medio derruido que se había dejado de usado simplemente por estar ubicado demasiado lejos. El cielo comenzó a lanzar sus alaridos graves también, mientras saetas de luz que se entrelazaban en el cielo iluminaban en resplandores cortados.
Aston corrió cuando el viento soplo mas furioso, siguiendo los mas fuertes gritos del caballo, que no se detenían.

Por fin llego frente al Granero, en su entrada y interior no parecía haber nada, pero bordeando un poco enseguida encontró la causa de alboroto. El corcel blanco se encontraba despotricando, una de sus patas enredada con una cuerda con un gancho en su final que al parecer se había clavado un poco en su pierna. Frente a el, sin saber que hacer solo con sus manos levantadas tratando de calmar al corcel, estaba la niña.
Aston se quedo mirándola a ella, ignorando el corcel, mas allá de que ahora estaba algo despeinada, cubierta de pastizales secos y su vestido manchado con barro, uno de sus guantes roto y su mano raspada, seguía siendo algo exótico y de ensueño para el. Algo que no se veía entre las chicas del humilde pueblo de Roy.

La muchacha de infantil rostro noto a Aston, y lo miró con miedo, posando sus ojos, en la herramienta que este cargaba en su mano derecha, mientras este la miraba fijamente.

Aston reacciono y bajo la mirada servilmente excusándose, otro trueno tapo sus palabras y para colmo el diluvio ya estaba comenzando, por lo que la chica no sintió ninguna calma en respuesta. Los alaridos del caballo que tironeaba tampoco ayudaban, y entonces Aston se fijo en el. De cierta forma, tenia a la dama asustada contra un rincón de la pared externa del granero, y a veces, lanzaba patadas tratando de desenredarse.

Poco pudo hacer Aston con gestos o tratando de tomar sus riendas, el caballo confundido se movía demasiado. Aston miro a la cuerda que sacudía y solo lograba enredarse más. Tomando una decisión rápida y sosteniendo fuerte la hoz en su mano, se acerco lo suficiente a la columna de madera donde estaba atada la cuerda que se le había enredado al corcel y, esquivando al corcel se giro, para de un rápido movimiento, lograr cortarla con el filo de la hoz. El caballo se alejo enloquecido, y desprendiéndose de parte de su atadura lanzo una última patada, que golpeo al cercano Aston.

Demasiado fuerte y rápida para el joven, este cayó aturdido en el lodoso piso. Perdiendo levemente la conciencia por un segundo, respirando la lluvia y el polvo sobre su cabeza.

 

Editado por Li-Zakien en 22 Feb 2011 a las 00:44.
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Predeterminado Marginación (parte 2)

 


Lo poco que pudo sentir Aston luego es que algo lo arrastraba de los pies. Cuando pudo abrir un poco a su alrededor, se vio dentro del granero, levantando la cabeza vio sentada sobre una madera arriba de un rejunte de paja, a la damita, que lo miraba aun tensa, pero ahora mas con una expresión de puchero que de miedo real, noto también que su hoz estaba en la mano de la chica, aunque agarrándola con total torpeza. Aturdido y dudando, fue el común aldeano el primero en abrir la boca.

- Es… Este, ¿esta bien?

La chica río por el comentario, parecía una locura que lo preguntara él cuando había sido el golpeado, de todas formas respondió despóticamente.

-Lo Bien que se puede estar atrapada en un chiquero de madera podrida, llena de paja y polvo y con mi vestido arruinado. Y un herido por la patada de mi corcel, ahora perdido…
Un fuerte trueno de un relámpago que debió caer cerca hizo frenar sus palabras y sobresaltarse a la damita, cuyo rostro seguia cautivando con su delicadeza al atontado Aston.
- Estoy… Bien, señora… Es decir… Señorita…
Aston se incorporo un poco y mantuvo la distancia, no solo quizá por no poner nerviosa a la mujercita, sino porque el mismo se sentía incomodo, a veces fijaba la mirada en la hoz, y la miraba queriendo indicar que no pretendía nada malo con ella.
Un rato largo paso, donde la damita compartió poca palabra y solo miraba impaciente moviendo un pie hacia afuera, esperando que alguien viniese por ella.
Aston la miraba, a veces desviando la mirada para no incomodarla, aunque eso no parecía posible. Con un suspiro impaciente la dama comentó para así mirando hacia afuera:
-¿Cuánto mas pueden tardar en venir a buscarme?

- Quizá si vieron su caballo cabalgando por otra parte del campo la estén buscando por el sitio equivocado. Nuestro campo es grande.- La niña lo miró como si no le hubiera pedido opinión, pero luego termino por ella replicar haciendo una pregunta.
- ¿Y tu como te llamas?
- Aa Aston...-Pestañeo varias veces y pensó de nuevo como seria la manera adecuada de presentarse h con una noble, se puso de pie solo para inclinarse un poco como haciendo una reverencia torpe- Aston, Señorita.
La niña miro los gestos imprecisos y exagerados algo sorprendida.
- ¿Que haces?
- Yo… Saludaba.. ¿Hice algo mal?
La niño miró a otro lado y hizo un suspiró.
-Siéntese ya.
Aston se sentó, obediente. Y la niña volvió a mirarlo mas curiosa.
- ¿Cuantos años tienes?
- Diez dieciséis- Aston trato de leer la cara que le hizo cuando lo dijo, y agrego- Tu, ¿usted también?
Ocultando la mirada como siempre, respondió.
-Si.- Hizo una pausa- Eres el mas chico que he visto trabajando aquí solo.
-Si… Bueno, estaba supliendo a mi padre, a el le duele la espalda y yo…
-A ti te duele ahora por la patada que recibiste, Aston?- Interrumpió asomando una sonrisa.
- No- mintió el- Y… Este ¿Puedo preguntar su nombre?.
- Nintia- Esquivando la mirada como siempre- Dama Nintia Escocia Vanruth.
Aston hubiera podido comentar que era un lindo nombre, o hacer notar su nobleza, o simplemente decir mucho gusto, pero en vez de eso quedo estupefacto y asombrado.
- Waaauww- la miro admirado, logrando que la niña lo mirase.
- ¿Qué pasa?, ¿Nunca Habías escuchado un nombre tan largo?
Aston Negó y Respondió.
-No, ni el de nuestro Terrateniente, Señor Sergio Darmaquicle.
- Comparado con nosotros, es un hombre de baja casta. – comentó orgullosa Nintia. Temio ofender al joven, pero se deleito con que la mirada de Aston que aceptaba y admiraba su superioridad.
El joven parecía querer preguntar algo, pero no se animaba, y entonces fue Nintia quien le dio permiso.
- ¿Querías preguntarme algo?
- Si, si, Señorita, ¿Viene usted de la gran Capital?
Sonriendo volvió a asentir. Poco a poco comenzó a sentirse mas cómoda con su acompañante, después de todo Aston era, bajo esa capa de polvo, un muchachito atractivo y con una mirada bonachona. Sus ojos y pelo Café no lo hacían destacar desde lejos, pero con el trascurso de minutos y a pesar de la poca luz, se había vuelto una compañía tranquila que contrastaba con la violenta tormenta de afuera.

Aun así, los temas de conversación entre una dama de clase de la ciudad y un común de un pueblo diminuto se acabaron bastante rápido. Y la tormenta en su punto mas violento que hacia crujir el viejo granero con la oscuridad dominante, volvió a traer una lúgubre sensación a la dama, volviendo a llenarla de impaciencia. Ya estaba oscuro, si no fuera por el resplandor intermitente de los rayos que caían cada vez más violentos. La cegadora luz de un ultimo y como sacudió las mismas paredes del granero. Nintia soltó la hoz de sus manos se tapo los oídos, y cerrando los ojos se descargo con un leve lloriqueo.
Aston no se había movido un centímetro pero hubiera querido darle la mano, como lo hacia con su hermanita.
- Tran, Tranquila, Da…ma...
-¡Cállate! – respondió nerviosa- ¡No te acerques!
- No lo hare…
-… Odio, odio la tormenta, y, y esta oscuridad…
- No tengas miedo, no pasara nada…
- ¿¡Qué no tenga miedo!? No estoy segura ni donde estas, podrías hacerme algo…
- No me he movido… No Hare…
Otro bramido del cielo interrumpió a Aston y aterro a la niña. El joven pueblerino empezó a jugar con la idea de usar sus poderes, y su interés por Nintia superando sus instintos de prevención, hizo que con el corazón latiendo fuerte, hiciera el ofrecimiento.
- Puedo iluminar un poco este lugar si te ayudaría.
- ¿Como?, ¿que piensas hacer?, no hagas tonterías…- la niña hasta temblaba un poco.
- Por favor, no tengas miedo, solo quiero ayudarla.
El viento hacia temblar la madera al punto que parecería que el lugar no era seguro, Nintia miro la amenaza invisible que podría haber de que algo le cayera del viejo tejado y termino respondiendo apresurada.
- ¡Has Algo, Has Algo!
Aston tomó un trozo de madera y sin dudarlo demasiado, comenzó a hacer los leves gestos y palabras. En un instante, un brillo blanco ilumino la madera, junto a su rostro y parte del lugar. Por supuesto Nintia lo percibió y se puso de pie, primero algo nerviosa. Se quedo atónita viéndolo un momento, hasta que Aston, con una mirada algo dubitativa le ofreció el iluminado palo. La niña lo vio sorprendido un instante y miro a sus pies, donde reconocía de nuevo donde había caído la Hoz. Aston se dio cuenta, y se mordió el labio con resignación, viendo como levantaba la hoz y lo amenazaba con ella acusándolo de brujo. Pero nada de eso paso, Nintia acepto lentamente el pedazo de madera y lo sostuvo en su mano mirándolo sorprendida, hasta algo maravillada.
Aston sonrío mientras ella iluminaba partes del granero con el, como el techo, comprobando que nada pudiese caerle encima. Nintia se entretuvo y calmo, al igual que poco a poco lo hizo la tormenta de afuera sin darse cuenta.
- Vaya, jeje… Hacia mucho que no veía un truco asi.
Aston se sorprendió por el comentario.
- Has, ¿has visto a alguien hacer algo así?
- Pues claro, los clerigos de Heimdall, con el poder del vigilante podrían generar una luz tan fuerte como la del sol de la mañana. ¿No sabias eso?
- Mmm- Aston dudo un poco- Si, si sabia, pero, nunca lo he visto.
- ¿Nunca? Bueno, no es que me sorprenda mucho en este lugar- Lo observo con interés acercándosele- No me digas que…- Se inclinó junto a el- escuchas la voz del Carnero en tu cabeza, ¿es el todo poderoso quien te da esta facultad?
- No, no lo se, yo no se si Heimdall me los…
- ¿Nooo? Claro, eres un pueblerino, no puedes ser elegido por el Supremo Dientes Dorados. Entonces eres de los otros… Claro, el también podía.
- Co, ¿conoces a alguien mas que pudiera hacerlo?- Ahora era el rostro de Aston el que expresaba una total sorpresa.
- Solo una persona más, que conocí de infante. El solía cuidarnos a mí y a mis hermanas. Era un esclavo que provenía de las Tierras Lejanas de Dhu-Nun.
Aston la miraba desconcertado sin saber de lo que hablaba. Nintia dio un suspiro y prosiguió.- Según mi tutor son tierras desérticas en el sur, con un calor insoportable y de varios paganos y seres corruptos.
Aston asintió hipnotizado por lo que le contaba.
- Como sea, Daahjisi era nuestro bufón y sirviente. No solo nos entretenía tocando su lute extraña o su flauta, o con sus cánticos, sino que a veces hacia juegos de luces para nosotras, o si no había velas en las noches tenebrosas, el iluminaba las piezas. También con sus canciones para dormir, siempre nos sentíamos mejor, también calentaba nuestros lechos antes que nos acostemos, era un hombre de piel color tierra oscura, de una voz algo finita, pero muy melodiosa.
Aston se asombro, pero luego pensó en el era y no pudo evitar preguntar.
-¿La inquisición lo atrapo?
Nintia lo miró fijo, notando extrañada su preocupación y negó.
- No creo que no. Solo desapareció, o partió, según mi padre, de vuelta a sus tierras.
- ¿Había hecho algo malo?
- No que yo sepa. Era Muy, muy bueno e inofensivo. Según Padre era tiempo que volviera a su hogar.
Aston quedo pensativo y tragó saliva, pensando lo peor de lo que pudo ser del destino del Sirviente.

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Predeterminado Marginación (parte 3)

Aston se quedo pensativo, Nintia solo lo miraba, notando su preocupación. La dama se sentó a su lado con mas confianza. Algunos minutos pasaron, la lluvia y el viento comenzaron a dejar de sentirse, y solo los resplandores de los rayos y el rugido del Trueno se seguían haciendo presentes de vez en cuando. Mientras los jóvenes seguían charlando pausadamente la luz de la madera comenzó a ceder, como así también lo había hecho la tormenta. Aston Pregunto:
- ¿Necesitas que vuelva a iluminarla?
- No, esta bien, ya no siento miedo ahora.
- Si, todo parece estar mas calmo
Nintia le sonrío sin que pudiera verlo y se acerco un poco a el.
-Esta haciendo un poco de frío.
- ¿Le parece?
- Pensé que ya te habías olvidado de tratarme de manera adecuada- y Nintia río.
- Perdone…- Aston de pronto levantó la cabeza oyendo algo- ¿Oyes eso?.
En efecto, el sonido de los truenos no era lo único que ahora se sentía afuera, con el viento y la lluvia amainada se podian esuchar llamados y el relincho de los caballos.
Nintia se asomo para ver que en efecto, un grupo parecía acercarse a lo lejos.
- Ja, por fin han venido por mí.
Aston también se asomo afuera para ver un grupo de jinetes, liderados por el barbudo padre de Nintia desmontar en la cercanía y llamarla con el brazo. Estaba empapado de pies a cabeza, y su genio parecía totalmente alterado.
- ¡Pero Por Heimdall Niña!, ¿que haces ahí?, ven ya para acá y aléjate de ese mocoso.
- Parece que te metí en problemas…- Dijo en un tono risueño Nintia, mirando una ultima vez a Aston para luego adoptar una mirada formal y empezar a correr hacia su padre levantando un poco su sucio vestido.
Aston la miró, pero enseguida bajo la mirada, notando la severa mirada del padre sobre él. También comenzó a caminar tras la chica, lentamente.

 


El cielo Gruño furioso.Aston, con la mirada fija en el suelo, sintió la piel de su cuerpo erizarse, su alma temblar insignificante, cuando de golpe algo estallaba tras el. Un resplandor cegó un instante todo, una explosión lo empujo y dejo sordo. Su cuerpo de pronto salio disparado hacia delante, mas fácilmente que una hoja siendo sacudida por un ventarrón. Un rayo había caído sobre el granero.

Aston no supo cuanto tiempo estuvo en el suelo. Sus oídos aturdidos y su cabeza dando vueltas. Sentía el barro mojado en su cara y la falta de balance al moverse. Además de chamuscados restos de madera sobre el. Aun así cuando el pitido agudo empezó a dejar de ser lo único que podía oír para convertirse en un grito que se convertía de algo grave a algo cada vez más agudo, reconociendo la voz de Nintia, se obligo a reaccionar. La imagen tardo de ser clara a sus ojos. Escombros por doquier, fuego entre ellos, y varios hombres tardando de mover un resto de madera que se quemaba.

Su mirada borrosa comenzó a aclararse y vio completa la escena. Frente a sus ojos, Nintia había quedado atrapada bajo un pedazo grande de madera, que conformaba parte de la puerta al destruido al granero, y ahora estaba, chamuscándose sobre la frágil pequeña. Varios hombres trataban de sacársela de encima, pero o no tenían la fuerza suficiente o el temple necesario para resistir quemarse mientras lo hacían. Avanzando a tropezones, Aston intento desesperado acercarse y ayudar.

- ¡Nintia!- exclamo mientras intentaba empujar la madera que comenzaba a quemar la espalda de la chica. Ella solo respondo con Alaridos y suplicas.
- ¡AAaahhh!, me quema Papá,¡Hagan algo!!- Las llamas comenzaban a quemar su vestido y magullar su piel.

Aston tampoco podía resistir el leño encendido en que el trozo de madera se había convertido, pero su determinación y preocupación por esa pequeña noble nuevamente le hizo olvidar cualquier consecuencia, y se dispuso a utilizar sus poderes.
Tomo fuerte la mano de Nintia y con extraños gestos y palabras, una luz destello por todo el cuerpo de ella. Las flamas dejaron de marcarse en el, pero el pesado leño seguia aplastándola. Los hombres habían retrocedido viendo lo causado por Aston, pero aun estaban atónitos cuando el repitió el proceso sobre si mismo. Y Sin un segundo de diferencia, se lanzaba sobre las flamas para intentar correr el leño encendido con toda su fuerza. Mas allá de la resistencia que el poder de Aston le proveían, su ropa y piel no estaban inmunizadas, expuesto a la mismita llama. En unos tensos segundos, los hombres pensaban que el mismo se prendería fuego, pero Aston hasta pudo lograr levantar y correr unos centímetros la gran madera. Cubriéndose con su capa, fue el mismo padre de Nintia el que fue el siguiente en ayudar a empujar a Aston. Dos hombres mas se unieron y Aston tomando la parte donde el fuego era mas peligroso, les permitió soportar el calor lo suficiente como para sacar la madera encima de la joven.
La Pobre Damita había quedado realmente herida, su cuerpo quebrado en el piso por el tiempo que la pesada madera había estado sobre ella, y las heridas de las quemaduras se veían dolorosas y graves.
Aston, con la camiseta quemada y la piel marcada, lucia como un loco salido de algún infierno. Su siguiente preocupación fue enseguida ver a Nintia, pero la palma abierta del Guantelete metálico de su padre lo mando para atrás con un violento “¡Retrocede!” El padre de Aston lo tomó por los hombros desde atrás para que no insistiese, y el pasmado joven solo pudo contemplar como los adultos cargaban a la ahora inconciente joven. Las miradas que no estaban dirigidas a ella, estaban dirigidas a él, el extraño, el ahora confirmado, especie de brujo. El terrateniente enseguida hizo que también lo alejaran de la escena, indicando a sus padres, ambos presentes, que se lo llevaran a su casa y no salieran de allí. Aston fue cubierto por una capa y alejado apresuradamente, mientras la niña era cargada en dirección opuesta a la capilla local.

La conmoción del pueblo por lo ocurrido siguió por un rato mas, pero luego solo se oyó silencio en los alrededores la casa de Merid y Alistia. La tensión no era poca para la familia ahora, pero el silencio tardo en romperse mientras su madre limpiaba las quemaduras leves de Aston. Merid caminaba en círculos, de un lado a otro.
- Van a llevarme de aquí…- Soltó en su angustia Aston.
- No, no te harán nada.- Negó su madre tratando de trasmitir seguridad.
- Hice mal....- Se sentencio Aston, pero su padre no lo dejo terminar.
- NO, hiciste bien. Hiciste bien, hijo mío, todos lo vieron, no eres un...
Su padre no termino la frase, Los labios de Aston temblaban con angustia.

La familia ceno algo tarde esa noche, unos elotes de maíz y un poco de carne. Dejaron a Aston brindar con ellos con un poco de vino, nada de calidad, pero un agasajo para unos pueblerinos como ellos. De hecho insistieron que Aston repitiera hasta tres copas, queriendo calmarlo, y adormecerlo. No fue difícil, era tarde y Aston estaba emocional y físicamente agotado. Sus mismos padres lo llevaron a su lecho y cerraron la puerta cuando lo vieron empezar a ceder. Aston parecía entregado a lo que estaba por venir, quizá prefiriendo sentir una última vez la ilusión de seguridad en el nido familiar, pensando ciegamente que quizás tuvieran razón y podrían protegerlo.

Editado por Li-Zakien en 22 Feb 2011 a las 00:49.
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Old 22 Feb 2011, 00:37   #14
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Predeterminado Escape (Parte1)

Escape

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Gadel, comerciante a secas.


Un Brillo molesto el sueño de Aston. Era como la luz del amanecer esforzándose por entrar en sus pupilas. Para colmo, de pronto las leves quemaduras sufridas empezaban a arder, tenia calor, mucho calor. Forzadamente entonces el muchacho abrió los ojos, para no ver nada parecido a la luz, a excepción de un par de perlas, ahora resplandecientes. Los ojos de la cobra estaban fijados en el, estudiándolo…

El sobresalto despertó al joven, traspirado, en medio de la aun plena y oscura madrugada. Todo era otra pesadilla…
Sin embargo, un sonido persistía, a su derecha. El siseo de la cobra, insistía. El sudor frío cayo por Aston. Tardo en mirar de reojo, pero finalmente lo hizo, y la vio, mirándolo una vez mas, para luego deslizarse por la puerta apenas abierta hacia el pasillo.

El sobresalto de Aston fue instantáneo pero tardo un momento en actuar. Debía hacerlo, por sus padres, si es que lo que veía era real. Algo era un hecho, el había sentido como sus padres trababan su habitación al salir, y ahora, la hendija abierta por donde la cobra se había arrastrado, era bien real. Su corazón y su instinto inquietos, señales internas empujándolo, decidió ir despacio hacia allí. Abrió despacio la puerta para ver hacia el pequeño y vacío dormitorio de sus padres, ni un sonido en el, así como en el comedor. Las sillas estaban corridas de lugar, pero no había rastros de sus padres. Aun menos de la cobra, que parecía haber sido solo una señal.

Suspendido unos segundos mirando la vacía mesa, sintió voces afuera. Dando pequeños pasos se acerco a la puerta de salida, y no tardo en darse cuenta que era el terrateniente quien hablaba con ellos del otro lado.
- No hay otra salida. No puedo hacer nada más Alistia, no me pidas más. Hice oídos sordos y protegí a Aston todo lo que pude, pero ahora no hay otra opción. La chica esta viva por poco y gracias a tu hijo, lo sabemos y estoy seguro que será tenido en cuenta, pero aun asi, esta situación en grave. Un clérigo de Heimdall será enviado para atenderla y querrá saber bien todos los hechos. No podemos hacer mas que dejar que lo interroguen, el es un buen chico, colaborara, y si, quizás que se lo lleven…

Aston se mareaba al escuchar semejante realidad, no pudo seguir oyendo, era aun mas triste escuchar las respuestas y lamentos resignados de sus padres, no tenia salida, ninguna salida, todo lo que temió desde tantos años se haría realidad por fin. Tal y como el Sirviente, quizás el desaparecería, pero en su caso no habría excusa de haber vuelto a su tierra natal. Aston volvió a su pieza y cerro la puerta, sentándose abatido contra la puerta. Su brazo maldito también dolía por alguna razón y la angustia que lo consumía hizo que vertiera lágrimas.
Demasiado ruido ahora llenaba su cabeza, ruido y duda, confusión. Y no era momento para eso, con cada segundo el elegía resignarse, ya no quedaba tiempo.
El siseo furioso se repitió, la persiana de madera crujió abriéndose lentamente.
Aston Abrió los ojos, parecía que la cobra volvería a tomar la decisión por el. Y allí estaba ella, balanceándose por la ventana, dándole una ultima mirada y deslizándose por ella. No había Otra opción.

Aston miró a su habitación una ultima vez. De pronto Nada lo arraigaba lo suficiente como para tener que detenerse a observarlo más que un instante a excepción de una cosa, el lecho de su hermanita Martina. Ella estaba una vez más con su tía materna, esta vez nadie la había ido a buscar. Por un lado pensó en que hubiera querido darle un abrazo, un adiós. Por otro sabia que era mejor así, que era imposible que su hermana lo soltara de nuevo, que no intentara seguirlo.

Se dejó esos pensamientos para otro momento mientras solo ataviado con sus pantalones y una nueva camisa salía arrastrándose por la ventana, silencioso y precavido en los primeros pasos, pero solo luego alejándose corriendo sin control. Se desvío lo suficiente ilusionado con tomar su rumbo favorito, cerca de los márgenes del río.

Unos hombres cargando antorchas lo desmotivaron enseguida y se desvío por los altos pastizales al borde de algunas cosechas, que lo conducirían al camino norte, tarde o temprano. Corría en medio de la oscuridad, solo custodiado por la luz de la luna, alejándose de lo que alguna vez le deparaba aburrimiento y tedio, pero estabilidad confortable. El había vivido toda su vida en una pequeña maceta, era conciente, pero había sido feliz en ella. El cansancio de correr fue lo último que sintió.

Cuando estaba seguro de haberse perdido, por fin diviso una senda marcada delante, no se arriesgo a salir de los pastos enseguida y se tiro entre ellos para observar si algo había y recuperar el aire. Le parecía ver, siguiendo la línea que hacia al camino, iluminada por la luna, una fogata a lo lejos. En la lejanía, sin embargo, comenzó a sentir el galope de algún corcel y las ordenes de lo que parecían ser guardias. Debía apresurarse. Si era por el puñado de guardias que usualmente tenía Roy, las cosas hubieran sido más simples. Pero los inspectores tenían su propia cuadrilla designada, y estos hombres, soldados más expertos y montados, no sabia que tan peligrosos podían ser.

Como desesperado se alegro y empezó a hacerse notar al ver unas carretas y animales de carga a un costado del camino, cerca de la fogata que había divisado. Unos hombres parecían custodiar alrededor de ellas, Aston no pensó siquiera en si podrían ser bandidos o mas guardias, en ese momento no le importaba demasiado. Gritando auxilio se acerco a la primera, donde un hombre se había volteado precavido al verlo llegar.

- ¡Por favor, tiene que ayudarme!- Expreso mientras un hombre de pelo corto canoso de unos 40 años lo miraba serio y estupefacto.
De Pronto el joven que rogaba cayo a pies del hombre mayor, el mango de un enorme hacha había golpeado su espalda.
Nuevamente la confusion de caer al piso aturdido. Realmente aunque el rayo habia sido terrible de sentir, el fuerte dolor en la espalda de Aston le indicaba que lo hubiera preferido, preferentemente porque esta vez se veía atrapado. Su Atacante lo volteo bruscamente con la pierna. Un Hombre enorme, encapuchado con la piel de la cabeza de un oso y con barbas negras cortas y desprolijas. Ataviado con una coraza de pieles y una capa rayada de tigre blanco. Un Verdugo que tenía su hacha en alto apunto de dar final a las preocupaciones de Aston.

-¡¡¡Que mierda estas haciendo, Baja eso ya!!!- grito el canoso en la lengua común.
-Ni loco, este muere bajo mi hacha, te tengo que proteger después de todo, comerciante, ¡Jaaa!- contesto en tosco común el verdugo.
- ¿Protegerme de que? Idiota, no ves que es un crío que no lleva ni una maldita daga.
Una voz femenina pero ronca hablo a sus espaldas.

Editado por Li-Zakien en 22 Feb 2011 a las 00:39.
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Old 22 Feb 2011, 00:40   #15
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Una voz femenina pero ronca hablo a sus espaldas.
- Mejor Voltea antes que los bandidos que lo acompañan o lo usaron de distracción te claven un flechazo en el culo.
- Baahh- se resigno el bárbaro.
- Quizá sea un bandido después de todo, lo que me parece oír a la distancia pueden ser guardias después de todo.- Una cuarta voz agrego desde lejos.
- Ah, ¡pero perfecto!- Exclamo frustrado el comerciante.
- Ahorrémosles el trabajo a los guardias y la miseria a esta escoria, ¡yo lo mato!
- No me metas en mas Problemas Djorn!
- ¡A que le temes Gadel?, entregamos a este y listo, ¿no?- Sonó la ronca voz de la mujer.
- No es listo si esos guardias quieren revisar lo que llevo, no pienso sobornar mas soldados por simplemente tener artículos “demasiado exóticos”…
El bárbaro río y sugirió:
- Un guardia muerto no puede revisar nada.
- Calla de una vez y organiza el resto de las caravanas, Tú vas delante. Tenemos que salir de aquí, sigan rumbo. Deniel, apaga ese maldito fuego y ve atrás. Tu Olga, te quedas conmigo.
- No apagues el fuego entonces, esa rueda esta demasiado dañada como para que podamos salir, y seguro tus aburridos compatriotas nos tendrán toda la noche. Solo te digo, si uno de esos maricones me intenta tocar un pelo le corto los testículos.
Aston apenas empezaba a recuperarse cuando veía ya al grupo de hombres Partir moviendo animales y carretas. Quedo entonces con el comerciante y la mujer de pelo largo y pajoso, también ataviada con pieles. Ellos tratar de hacer algo con una de las ruedas de la única caravana que no había empezado a moverse, ciertamente, una de sus ruedas de madera parecía dañada y pender de un hilo.
- ¿Porque tuvo que ser esta?, ¿Por que, maldición?- se quejaba el comerciante mientras infructuosamente intentaba hacer algo forcejeando con la rueda.
- ¿Lo dices porque aquí cargas los papeles con símbolos raros, o por los cristales que emiten colores?- Pregunto Irónica Olga.
Aston ya se había puesto de pie.
- Que hago con el pendejo?
- Yo, yo puedo ayudar.
- Si quiza pueda- pensó rápido la mujer- podemos hacerlo correr y que los distraiga.
- ¡Puedo, puedo reparar la rueda!- respondió como pudo y desesperado el muchacho de Roy, solo haciendo reír a la mujer aunque Gadel lo miró serio aunque escéptico.

-Muy bien, tienes 30 segundos.- Dijo el hombre canoso, mientras tomaba una cuerda y se la alcanzaba a la mujer, dando a entender que si solo deliraba era hora de maniatarlo.

Aston se acerco a los tropezones a la rueda. Ya había usado su poder para reparar objetos antes, aunque la mayoría herramientas menores. Empezó a pasar sus manos alrededor, sin recordar o saber como podía hacer. La Ruda mujer empezó a acercarse. Entonces Aston lo recordó, se acordó como había reparado la rueda del molino cuando esta se hubiese trabado y torcido, sin esfuerzo físico alguno, solo sus manos volviendo las cosas a como deberían ser con un sutil toque de sus dedos.
Imitando esos movimientos sobre la madera, esta empezó a hacer unos tronidos, y en cuestión de un instante, el tajo en la madera se cerró, esta dejo de estar torcida, y se afirmo contra el suelo fácilmente. Gadel y Olga se miraron entre si un instante, para luego rápidamente subirse a la carreta para avispar a sus caballos. Aston solo los miró, el hacha que la mujer también tenia persuadiéndolo de tomarse alguna libertad de acción.
- Ups, demasiado tarde, creo que estan demasiado cerca.- Observó la mujer.
La carreta ya se ubicaba lista para seguir el camino. Gadel se metio en la parte trasera y revolvió todo rápidamente.
- ¿¡Que, que hay de mi!?
- ¿Qué hay de ti pequeño? Corre como el viento, y en dirección opuesta.
- Espera.. – Asomo Gadel de vuelta adelante.
El comerciante tenia en su mano una esponjosa bola negra, parecía un cristal derretido relleno con bruma, aunque presionarla no hacia que perdiera su forma circular.
Aston lo miró mientras este estiraba el brazo entregándoselo, -Ahora aléjate y arrójaselo cuando estén mas cerca.- Le ordeno a Aston.
- Pero están cerquisima, ¡Ayúdenme!, no quiero que me agarren…- Cuando Aston sintió en su mano derecha un extraño circulo negro recorrió su brazo produciéndole un cosquilleo. La desagradable sensación lo hizo voltear para arrojarla ya, mientras veía los jinetes ya en el camino aumentando su velocidad para alcanzarlos. La carreta comenzaba a andar también pero despacio. Aston parecía quedar abandonado a su suerte
- ¡No, aun no!, debes dar en el blanco, arrojarla cerca de ellos o no servirá de…
Aston instintivamente la arrojo antes de tiempo, pero sus deseos de que diera en el blanco fueron tan profundos, que el comerciante pudo ver como la luz del Brazo de Aston impulsaba la bola hacia arriba y luego dando un giro algo extraño descender para impactar en el jinete central de los 3 que los seguían. La Bola negra estalló y su humareda volvió el aire algo parecido a un espejismo. Instantáneamente el paso de los jinetes y sus corceles pareció volverse en lento, mas aun, la bruma de la explosión se volvió tan densa que volvió todo negro a su alrededor.
Aston quedo tan asombrado que simplemente se quedo mirando pensando que había hecho. Gadel también se impresiono, pero del joven, al punto de indicar a Olga que Frene.
- Que, ¿pero estas loco comerciante?- Expresó mientras este tiraba de las riendas para frenar a los recién en trote caballos.
- ¡Muchacho!- Gritó- O Vienes aquí ahora o se lo explicas a los guardias.
Aston volteo al escuchar la voz, y en un tris se puso a correr como desesperado para la carreta. Alcanzándola pegó un salto y por fin subió, agotado.
- ¿Qué hice? ¿Qué les hice?...- Expreso entre respiraciones Aston. La mujer divertida con su preocupación respondió.
- Por lo que vi hiciste que se ahogaran en esa brecha negra, chiquillo…
Aston miro con los ojos como platos aun jadeando y traspirando a chorros.
- No les has hecho daño real- Aclaro Gadel- Esa Bruma Negra no asfixia, solo oscurece el entorno y vuelve el aire alrededor muy pesado para cruzar. Saldrán en un rato de allí, cagados en sus pantalones. ¿Tu mientras creo que querías venir con nosotros no?, ¿mmm?- Lo miro serio y como probándolo el comerciante- Pues mas te vale seguir sirviendo de algo chico…
Aston lo miró sin siquiera saber que sentir. Olga la de voz bronca, dio una estrepitosa risa y espoleo los caballos para alcanzar a los demás.


 

Editado por Li-Zakien en 10 Mar 2011 a las 19:16.
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Predeterminado El Camino de la Serpiente (Parte1)

Camino de la Serpiente.

Aston volvió a dormirse al poco rato de empezar su viaje con ese grupo de extraños. El agotamiento que llevaba por los últimos hechos, energías gastadas, emociones intensas y no olvidar, bastos golpes, le habían dado un sueño casi de tumba. Y los saltos y golpes de la carreta no habían podido evitarlo.

Cuando despertó adolorido entre las extrañas posesiones de la carreta, y asomó afuera; estaba en una ruta que desconocía totalmente. Se habían acercado drásticamente a los camino cerca de las montañas del este. La cadena montañosa se erguía rodeada por no muy espesos bosques, un páramo algo mas rocoso y semi agreste, una temperatura mucho mas baja, y húmeda.

La carreta se había detenido, ya reunida con las demas. Un improvisado campamento habían armado mientras pautaban el siguiente movimiento. La mujer bárbara lo recibió, molestándolo. El grupo que acompañaba al comerciante era mas grande de lo que había imaginado, al igual que la cantidad de carretas que manejaba. Eran 4 carretas totalmente llenas de varios tipos de artículos, pieles exóticas, alfombras, gemas, armas y algún que otra especie de mueble, cada cosa de una región diferente. Aston quedo desconcertado con los varios artilugios.

El comerciante lo presento vagamente y sin interés con algunos de los demás, que poca atención dieron de él. Ciertamente parecía que era solo un invitado totalmente ajeno a la travesía que se llevaba en marcha.

Algo se lo interrogó, cuando el insistió un poco al viejo comerciante de saber de que se trataba el viaje y su lugar en el asunto. El comerciante le preguntó si era un criminal o solo un brujo y que era lo que quería. Aston respondió lo segundo, aunque se mostró inseguro de lo que deseaba. Gadel le aclaró que no era el primer sin rumbo que encontraba en su camino, aunque los que se habían unido a el al menos sabían manejar las armas. Podía viajar con el, pero debería esforzarse por valer algo, y entender que si era un estorbo lo desecharía, en el primer pueblo cercano, o en el medio de la montaña, sin diferencia necesaria. No parecía ser nadie interesado por Gadelica ni sus estrictos asuntos.

Las carretas eran custodiadas por 12 humanos más de los 4 que ya habia conocido o oído. Su líder era el comerciante Gadel, un hombre de la patria que había pasado las fronteras de cualquier comun comerciante viajero Gadeles. Parecía tener una experiencia y una viveza notables. Además de para no ser un guerrero, era capaz con su astucia y dura mirada, controlar a semejante cantidad de guardias, y lograr su absoluta confianza. Estricto y cauteloso, seco, simple y precavido, con pocas palabras había llevado incontables viajes por las regiones del este.
Su mano derecha parecía ser un guerrero de edad media que llevaba siempre su arco cerca. Deniel era el guía y explorador del grupo, y si bien un par de integrantes tenían mas pinta de hombres de la naturaleza que él, que vestía una cota de anillos con varias placas metálicas, el parecía el experto en trazado de ruta. Parecía un hombre calmo, del variado grupo, era el que menos intimidaba a Aston luego del mismo comerciante.
La pareja de bárbaros era el contraste con el resto del grupo. Fornidos, salvajes, y de mal carácter, Djorn y Olga eran nativos de Mraganur, la tierra donde se dirigían. Sin duda era con los que mas renegaba el comerciante, en especial con el hombre, pero, se probarían los mas poderosos y resistentes del grupo en el transcurso del viaje, señalando claramente cual era su lugar ahí.

Aston miraba la imponente cadena montaña a cruzar, sin imaginarse como podian pasar unas carretas por ahí. Gadel explicó que Deniel y los barbaros conocían un paso que cruzaba la montaña solo por montes poco empinados y valles escondidos. No queria decir que no habria dificultades, penurias y peligros en el viaje, pero era la mejor ruta que tomar. Aston entendio la mitad de lo explicado hasta que Deniel le mostro un mapa que el habia improvisado. Una línea con constantes curvas y zigzags que se parecía mucho a una serpiente se trazaba en el mapa. Sin duda era un camino mas largo que simplemente trazar una línea cruzando montañas, pero eso se hacia obviamente imposible. La Frontera con las tierras heladas del Norte era la Cadena de Montañas conocidas en el este como Montañas Vhaldem. No solo se extendían entre Mraganur, y Gadelica, tambien mas al sur, donde se unian con las montañas de los enanos y las misteriosas tierras boscosas de los elfos.

Aston no tuvo muchas decisiones que tomar, parecía seguir el destino que se había formado para él. Todo era mejor que las autoridades de Gadelica en este momento. Y la emoción hacia todo mas fácil de aceptar, al menos estaba rodeado de gente que parecía experimentada, el sentía que no duraría un día en medio de ese entorno salvaje.

Mucho fue lo que aprendió en esos primeros días de viaje. Varios de los guardias eran guerreros y cazadores experimentados en los viajes y en sobrevivir lejos de la civilización. Algunos recolectaban frutos y plantas, y cazaban cabras salvajes de las cercanías. Y los bárbaros eran los que mas le sorprendían, porque siempre eran ellos primeros en enfrentarse los animales y bestias mas peligrosas que podían haber en el camino. Grandes felinos de los que traían sus pieles o cuerpos. Hasta osos, y una extraña cruza entre un oso y una especie de ave, con enormes garras.

Aston poco podia hacer, nunca habiendo cazado mas que animales pequeños. Aun así, arreglaba el campamento como podía y a veces se pegaba a Gadel o Deniel para serles útil de alguna manera. Trataba a todo el mundo de señor y con la mayor gentileza, incluso si no era correspondido de la misma manera. A el le decían “Choco” (chico, en el idioma del norte), apodo que enseguida le pego a todo el mundo Olga, quien siempre se encargaba de molestarlo un poco, aunque nunca de mala manera. De hecho, hasta pareció tomarle un poco de cariño en el trascurso del viaje y enseñarle algunas cosas, para celos de Djorn, que realmente si trataba de evitar, por su impredecible mal temperamento.

El joven además siempre viajaba en la carreta de Gadel, le ayudaba a controlar las existencias de las diferentes carretas, y se mostraba interesado en todo lo que el experto comerciante quisiera enseñarle. Gadel en esos momentos aflojaba un poco el semblante serio que solia cargar. Después de todo, era un tipo duro, pero no malvado ni realmente mesquino. Aston una vez le preguntó sobre los infieles y cultistas de otras deidades a Gadel, si esa gente era tan mala, salvaje o corrupta como en Gadelica se rumoreaba. Gadel rió por el comentario, y con ironía y contesto: “La Gente es igual o mas corrupta aquí en Gadelica con su único dios, que en el resto de los lugares. Pero los Gadeleses nos ganamos el premio a la intolerancia” Aston quedó algo pasmado y calmado por la respuesta, quizá ese mundo extraño no era tan hostil como decían. Después de todo la gente que venia de afuera de Gadelica y había pasado por Roy de casualidad no siempre había sido mala, solo curiosa. También se preguntaba mucho por como serian las demás razas, si los elfos hechizaban a la gente con la mirada, los enanos estaban hechos o comían piedras, y si los medianos eran como niños cleptómanos. Gadel comentó que mucho era en parte cierto y en otras acrecentadas mentidas. A veces se burlaba de la visión tan estrecha que tenia Aston. Aunque en una ocasión quedo algo sorprendido cuando le pregunto del gran desierto, y le pidió que le hablase de Dhu Nun. Fue la primera vez que hablo con alguien sobre el hombre del que había obtenido el bastón. A su hermana se lo había detallado realmente mal y ni había mencionado su acento de gallo. Cuando se lo menciono a Gadel, confirmó lo que creía el joven “Ja, si cacareaba, era Dhuino, no hay duda. Ese acento se le nota hasta al mas refinado”.

El extraño encuentro entre Aston y el viejo Dhuino extrañó a Gadel. “ Pues muchos dhuinos son gente extraña. No es un mal modo realmente, esa tierra tiene sus maravillas y sus terrores, y un calor inmundo, pero mucho de lo que llevo es de ahí. Tengo un gran socio de ahí, llamado Yan. Se parece mucho a quien describes, pero todos los dhuinos ricos se parecen, con sus objetos raros, túnicas exóticas, tanta exuberancia sin sentido. No me quejo, reditúo de ella, pero en fin… Recuerdo mis últimos viajes allí, también acompañado por un norteño como esos dos locos sin remedio. Pero al menos el otro era un tipo realmente tan fuerte como razonable. Una paga justa y algunas prostitutas y lo tenia mas que contento. Feigr era su nombre, recuerdo que tuvimos unas cuantas anécdotas allí en el desierto del sur. ¿Alguna vez escuchaste de la ciudad de los cielos? ¿Como que no? No hablo nada de dioses Choco, hablo de algo donde hay mortales como tu o yo, así es Dhu Nun, tan diferente al resto de Asgoria que hasta un Netherino amargado se asombra con el ostento y el contraste de allí…” Las anécdotas de Dhu Nun asombraron a Aston. Sentía una emoción terrible en el pecho, aunque también ansiedad. Hubiera querido preguntarle si podía ir con él, pero jamás se atrevió. En cambio, el comerciante si termino mostrándole un libro para aprender Dhuino, que incluía todo sus extraños símbolos, algunos tan antiguos que estaban sin descifrar por su misma gente. Aston quedó asombrado por el mismo, al punto de no poder dejar de mirar los símbolos, muchos de ellos recordaban sus sueños. Más adelante descubriría que también algunas de sus formas de expresarse para generar magia. Desde ese día, justo antes de empezar a entrar a los pasos entre la montaña, comenzó el joven lentamente a estudiar el misterioso idioma.

 
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Los siguientes días que dieron comienzo al internamiento del grupo en la montaña, fueron días de arduo esfuerzo y adaptación. De pronto para continuar se debía trepar y buscar sendas alternativas para los animales, abrigarse para soportar el frío que se sentía ni bien se entraba a las sombras que los gigantes inmóviles de piedra imponían. Y soportar el peligro de poder ser cazado por fieras que se escondían en lomas y recovecos.
Nuevamente en todos estos aspectos, destacaron los norteños, Djorn y Olga venían de tierras montañosas, y de frío extremo. Estaban muy curtidos en sobrevivir allí. Y más allá de lo toscos, todos los escuchaban sus consejos o instrucciones, incluido Aston.
En un momento en los comienzos de la travesía por la montaña, el grupo encontró un misterioso portal hecho de roca, una entrada a la montaña, a una especie de caverna, pero obviamente distinguible que eso había sido edificado por algo. Un Portal de piedra pulida adornaba la entrada. Por primera vez Aston notó el miedo y pena en los ojos de Djorn, que se quedó mirando el sitio. Muchos miraron el lugar con curiosidad, asombrados, se ve no todos conocían algo así por la montaña. El bárbaro Djorn habló para los demás.
- Maldito sitio maldito… La oscuridad te pierde allí adentro, uno podría gritar que solo el eco le respondería. Sitio de mal, olvidado por los dioses, eso no es ningún atajo, es una trampa para morir.
El bárbaro parecía hipnotizado por el lugar, mirándolo con frustración
- ¿Que sucede querido, te vas a quedar ahí lamentando a Eirikr? Asúmelo, el no saldrá de allí.- Comentó irónica Olga, causando la furia de este.
- ¡Cepette Nepkote Serre!*1… ¡El murió peleando, estoy seguro, no perdido allí dentro!
- Entonces no te lamentes más y sigue adelante, que si peleó, Skaddi lo encontrara.
El bárbaro calmo su rugido y su mirada ni bien la voz ronca de la mujer dijo eso, simplemente la miró, paso por su lado empujándola con el hombro y siguió camino. Y ella lo siguió. Si había amor entre esos dos sujetos, era siempre así de rudo.
Aston miró la escena con un poco entretenido Gadel a su lado, y aprovechó a preguntar por lo bajo.
- ¿Qué le pasó a Djorn ahí, perdió algún amigo?
- Peor… A su hermano...
Aston se asombro y volvió a mirar la entrada, escaleras descendían llevando a la oscuridad.
- ¿Pero que hay allí? ¿Qué es ese lugar?
- ¿Qué es? Supuestamente es un paso subterráneo bajo las montañas, eso me han dicho, aunque he encontrado alguna otra entrada en un sitio diferente de la montaña, con portales mas o menos parecidos a este. Se dice que pasa debajo de las cadenas montañosas y nos conectaría con el bosque blanco. En ese bosque, ya mas cercano a los pueblos del norte se haya una entrada así como esta, pero un poco mas grande y evidente. Al parecer poco antes de que se unieran a mi, decidieron irse aventuras al oeste de sus tierras y pasar por el legendario paso. No les fue muy bien…
- ¿Pero que hay allí?
- Un laberinto, interminable, enorme, supongo que puede haber algunos monstruos, algúnos tipos de orcos, goblinoides, o una de esas cruzas hostiles que uno no se imagina que existen. El sitio parece abandonado. Nadie sabe quien lo construyo, y yo no conozco a nadie que lo haya pasado. Nadie. Creo que de todas maneras alguien me diría que lo pudo cruzar diria que es un mentiroso en busca de fama. Las leyendas solo hablan de uno para confirmar lo que se quiere creer. Que conecta de forma “Facil” Mraganur y las tierras del oeste. Para mi es una trampa para ratones, donde han dejado entradas para que los incautos se metan. Y mas allá de eso no me incumbe ni me interesa. No entraremos allí.
Aston miró para el lado de los bárbaros, ya no ubicándolos entre las caravanas.
- ¿Alguna vez te contaro…?
- ¿Detalles?... No.
- Emm, ¿Quién construyo un sitio así, se sabe?
- Ja, claro que no. Es el misterio de misterios Choco. Eso ni en las leyendas se habla.
Poco a poco siguieron camino, ya sin mirar atrás a la misteriosa entrada. La curiosidad realmente ignorada por todos.

Los siguientes días exigieron bastante adaptación por parte de Aston. Los pasos escarpados y los fríos vientos eran algo que su ropa y cuerpo no estaba acostumbrados. Tanto viaje sin siquiera un cambio de prenda no solo no lo hacia ver muy bien, sino que tenia sus ropas ya rotas en varios sitios. Gadel hizo poco al principio por ayudarlo, quizá no por falta de afecto, sino por probarlo o no dar celos. Aston ocultaba sus penas y no le guardó rencor. A la larga Gadel comenzó a prestarle una capa de Bisonte comodísima y abrigada, que no le dejaria conservar siempre, pero igual sacaría una sonrisa enorme al muchacho.

Al menos el joven pudo ser un poco mas útil, cuando las carretas se trababan, con arreglos menos, cuidando los animales, tarea útil y de su agrado, y cuidando también a los demás del frío extremo y el cansancio, todo con la ayuda de sus poderes, que ahora ya no temía usar. La mayoría pareciese ya haber tenido experiencia con algún tipo de magia antes, y al menos se sentía seguro que mientras no hiciera algo malo con su poder, no le harían nada.

Poco a poco no lo fueron tratando tan mal, aunque su apodo persistía, y no podía quedarse muy cerca de Djorn sin que este se moleste de la nada. Lo que si fue forzado, a aprender a valerse de golpe para tareas que antes no hacia. Una Mañana, mientras preparaba el fuego con hojas y palos semi húmedos que solo prendieron por su magia, se le acercaron Deniel y Olga con dos presas que habían cazado. Uno con una cabra y la otra con un enorme lobo.
Él ayudo a arrastrar las inmensas criaturas.
- ¿Hago algo mas con ellas? Creo que podría cargarlas, si quieren que las deje en algún lugar.
Olga se le acercó y le entrego un cuchillo.
- Has algo mejor, despelléjalos.
Aston no pudo evitar palidecer un poco por la sorpresa del pedido.
- Dejalo. Creo que Choco es muy blandito para eso aun.
- ¿Blandito?- la bruta Olga se adelanto para rápidamente tomar la entre pierna y los testículos de Aston, el joven reacciono de inmediato retrocediendo, frenandola, mientras Deniel se largaba a reír a carcajadas.
- ¿¡Pero que haces!?
- Por lo que veo tiene bolas, si le sirven para algo, que no diga la mariconeada de que pelar un par de animales le da miedo. Suficiente que no caza ni pelea, sino uso el cuchillo para sacárselas y se las hago de desayuno a Jorn, porque un tipo así no va a servirle a ninguna mujer de verdad.
- ¡Aléjate de mi!- Dijo Aston, ofendido y sonrojado. Levantando el cuchillo en su mano sin darse cuenta.
- ¿O que? ¿Sabes usar eso que llevas?
- Si, si se, ¡no soy ningún maricon!- la mujer lo miró de manera tan desafiante, que el bajo la mirada viendo a los animales muertos en el piso.- Pero es que jamás lo hice…
- Bueno, era bastante obvio que eras virgen…- Agrego por lo bajo impertinente Deniel.
- … Nunca corte animales tan grandes… Pero esquilé ovejas, ¿ Es parecido no?.
- Bah…- Solo dijo burlona Olga cruzándose de brazos.
-Es un poco más difícil que eso, Aston. – Dijo ya calmando su humor Deniel.
- A Ver, déjamelo a mi. Choco, yo te enseñare lo Básico. – Dijo finalmente la bárbara y estuvo unos minutos con el. Para su sorpresa, Aston se adapto bastante rápido a la tarea, y no tuvo asco incluso cuando le salpico a proposito un poco de sangre a la cara. O mas aun, le tiro un trozo de tripa, aunque allí por fin logro el objetivo de molestarlo.

Para la tarde, mas de uno se sorprendió de querer ayudarlos en los asuntos de los animales. No siempre obtuvo una respuesta afirmativa o lo hizo bien, pero si intento.
Por otra parte olvido hasta su miedo a Djorn y se acerco a pedirle si quería que lo ayude, nada menos que con un oso blanco de la montaña. Media cara ensangrentada por la sangre de alguna bestia, Aston sorprendió por primera vez al mismo, y aunque obtuvo un “No” bastante fuerte de respuesta, luego termino ayudándole y sacándole algún diente a la criatura. De Gadel solo se vio una pequeña sonrisa, y una palmada en el hombro “Ya era hora de que te ganaras un poco mas el sustento”…

Fueron pequeñas alegrías en un viaje donde las cosas se ponían mas tensas y difíciles, aunque sobrellevables en todo sentido. Sin embargo llegando casi a la mitad del camino, nuevas preocupaciones que Aston no percibía parecían reflejarse en el semblante serio de los viajeros. Aston estaba o demasiado ocupado o los demás no con el animo necesario como para averiguar que venia pasando. De todas maneras, las razones pasaron de ser de obvias a evidentes en poco tiempo. Primero era encontrarlos como concentrados en su entorno, como alerta, y no solo de por donde pasar o de si algun animal salvaje andaba cerca, era si algo mas que aves los observaban desde los cielos. Dicho sea de paso, mas de una vez Aston o los demás estuvieron precavidos de las aves, ya era exótico para Astor ver Águilas o incluso Cóndores, pero cuando la sombra de uno de ellos descendiendo se asemejaba a una enorme nube que tapa el sol, era mejor buscar cobertura o disimulo antes que un animal o persona tuviera que ver sus garras de cerca, dejémoslo para otra historia.

El caso era que al parecer se sentían observados. La evidencia se dio poco después, Aston no entendía porque iban tan lento, y todos juntos, incluso los bárbaros. Y a veces dos o tres personas del grupo se iban y alejaban. Cuando trajeron armas desconocidas y encontró cuerpos de extraños monstruos humanoides en los alrededores, la respuesta tuvo hasta evidencias. Goblins, decían algunos, o trasgos, algunos con la estatura de un humano, otros mas pequeños, poco mas grandes que un niño, en ambos casos fornidos, feos, y con una piel desde lo grisáceo, hasta un verde opaco. Dientes torcidos y grandes.
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Old 15 Mar 2011, 03:23   #18
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En esos lentos días, en los pocos momentos de relajación del grupo, donde tanto no cazaban o no se aventuraban muy lejos por si solos. Aston recibió nuevas instrucciones. De pronto Deniel y Gadel se preocuparon por darle más que cuchillos y herramientas. Y hasta el mismo comerciante le hizo frente con una espada para practicar algo de esgrima, al menos con armas cortas. Deniel le daba blancos y Gadel le proveyó una ballesta. Mas allá de la impaciencia que sentía de parte de sus maestros, Aston soportó y trato de hacer todo lo mejor posible, conciente de que de un momento a otro tendría que ayudar a defender al grupo, y mas que nada, a si mismo.




La tercera noche desde estos eventos, en la que por suerte los bárbaros habían tomado la guardia de la zona alrededor a la cima no muy extensa de un monte donde se habían estacionado las carretas y el pequeño campamento, Gadel sacudió la bolsa de dormir de pieles en la Aston estaba. Djorn estaba cerca de el y varios se acercaban. El Comerciante ya lo miraba esperando las malas noticias…
- ¿Qué nos esta acechando ahora, Djorn? ¿Trasgos, Orcos?
- Peor Aun… Osgos…

Aston observó como todos hacían muecas, Djorn agregó algo más.
- Esos malditos tienen mas fuerza que un orco, pero aun así no son tan ruidosos y idiotas para entrar en batalla de frente, al menos hasta no haberte sorprendido con la guardia baja. Es una linda jugada que estemos aquí, pero esperen todo de estos, los que atacan acechando igual treparan. Y la oscuridad les juega a favor, en esta maldita noche sin luna.
- Que Dicho sea de paso, empezó algo prematura, algo extraño, ¿no creen?- Agregó Deniel, pero sin mucha atención de los demás.
- No se como puedes decir que no hay puntos malos,- Agrego uno de los guerreros- estamos atrapados aquí, si queremos descender o huir, nos tajaran, aquí nos tienen arrinconados. ¡Sin forma de escapar!
- Mejor para mi.- Comentó Gadel- Ni que hubiéramos podido escapar si nos rodeaban en algún valle, al menos con las carretas o todos juntos, queda sobrevivir y no perder nada, o morir y dejar de preocuparme como suplir semejantes pérdidas.
- Para ti es fácil decirlo comerciante, nosotros arriesgaremos el cuello por ti… - Agregó otro mas.
- Y no lo haces gratis, ¿Eh?. Estas en la misma situación, huye, y arréglatelas aquí, a ver cuanto duras. O muere y olvídate de todo, si no tienes espíritu seguro Hela tendrá lugar para ti. Creo que si sobrevives estas igual que antes y en rumbo a tu paga, quizá con algunas monedas mas o algo extra si estos bichos llevan algo, las heridas serán un recuerdo remediable, y tu tendrás tu jugosa paga al final del viaje.
- Aparte no digas que nuestro querido Gadel no arriesga su vida.- abrazo por la espalda con un brazo Olga mirando al ultimo que había hablado- Si con este chalequito que lleva le entraría hasta una daga desafilada, - y le palmeó el pecho- y el caos que viene después nadie lo quiere pensar.
Los guardias sabían que la bárbara tenia razón, sin duda en un principio a cualquiera se le pasaría robarle algo a Gadel, lo cierto es que el control que este hombre ejercía era lo único que los mantenía juntos y trabajando como un equipo, y que sin él y en un sálvese quien pueda, como buitres, pocos tenían las de ganar. Djorn se sonreía de oreja a oreja, Gadel permitió la situación por el efecto que tuvo.

 


Con esas palabras, los hombres se enfocaron y dispusieron a armar el perímetro, se tuvo que prender algunas antorchas. Aston facilitó un poco las cosas, ofreciendo al menos la luz temporal que podía crear en momentos clave, iluminando sitios de subida y el camino por donde los enemigos podían venir.
Descubriendo musculosas sombras ascendiendo por las rocas, Ya los arqueros y aquellos que sabían usar jabalinas o otras armas arrojadizas cobraron un par de vidas enemigas. Aston solo sintió los gemidos y las estrepitosas caídas de los que intentaban trepar y habían sido descubiertos. Un grupo menos furtivo se lanzó ya a la carga por la subida menos empinada. Las temibles bestias probaron ser todo y aun peor de los que las palabras de Djorn dejaron entrever. Armaduras metálicas y pesados escudos los protegían. La embestida inicial fue detenida, dos soldados semi agachados esperaban a cada lado con largos kukris mientras Djorn se divertía junto a Olga esperando en el frente. En el momento del impacto, los soldados semi agachados, fueron a las piernas de la primera fila de enemigos, que cayeron heridos y confusos para frustración y próximo tropiezo de los venían detrás. Aun Aston no había visto ninguna cabeza enemiga a la que disparar, aunque a veces temía que la luz de las antorchas de pie no alcanzaría. Estaba escondido dentro de la carreta con la ballesta en la mano, Gadel en el otro extremo de la misma.
El cruento sonido de la batalla probó los nervios de Aston que si bien no estaba calmo, controlaba como podía su ansiedad.

 



La primera ola fue detenida, y guerreros cansados o heridos cambiaron su lugar con los demás. Gadel se asomó para analizar la situación, Aston lo siguió, ya indicado donde al menos buscar brebajes especiales y primeros auxilios.
-Alguna idea de cuantos puedan ser Djorn.
El bárbaro respondió agitado, pero sin perder la calma.
- Ahora no se, pero por los ruidos que están haciendo, ¡vendrán mas a la diversión!...
- No descuiden los bordes, ¡Los bastardos pueden seguir trepando!



La segunda oleada fue mas intensa, si bien Deniel dejo un par de arqueros en posición por los lados donde los Osgos trataban de trepar, tuvo que ir a las lomas cercanas del descenso para tratar de frenar algunos otros. A veces disparaba sus flechas tan cerca, que dos guerreros tenían que cubrirlo. Termino desechando el arco y empuño una espada largo y su escudo de madera, al tiempo que demostraba cierta habilidad con ella, aunque solo con la ayuda combinada de los otros dos guerreros podían traspasar lo suficiente a los mas fieros, que simplemente no querían caer, parecían dejarse lastimar para solo darse tiempo para volver a levantar sus pesadas armas. Mientras Deniel y los guerreros tenían que concentrarse en un ultimo, otro Osgo, los flanqueo, esquivando la atención del ocupado grupo, había podido trepar, y portando una pesada masa con una pesada esfera con pinches en su final. Este arremetió por la espalda contra uno de los guerreros, el casco se aplasto al instante seguido por su cráneo por el fuerte golpe. Aston pudo verlo, tardo en reaccionar y cuando acciono la ballesta el disparo fue a cualquier sitio. Deniel volteo enseguida pero el Osgo fue mas rapido, Deniel pudo levantar su escudo de madera que absorbió el impacto, pero la fuerza del monstruoso osgo era tan descomunal que lo rompió en pedazos, y así también lacero el brazo del humano de cabellos negros, sin importar el guantes con el que lo protegía. Deniel cayó hacia atrás, indefenso. El tercer guerrero alcanzo a arremeter con el osgo, acuchillándolo en el estomago desprotegido. Aun así la bestia pareció ignorar el dolor y siguió peleando, atosigando al guerrero. No tardo en mandarlo por el aire con un golpe mas de su lucero del alba y este se estrello contra unas rocas, sus costillas aplastadas, su vida ya pendiendo de un hilo. Deniel retrocedió como podía arrastrándose con el brazo que le quedaba, pero el Osgo cargaba el fuego en sus ojos hacia el, su próxima victima. Un Virote se clavo a la derecha de su pecho, Gadel había dado en el blanco, pero el Osgo aun no se detenia, mas bien anotaba un siguiente blanco de su incansable violencia. En el momento que el Osgo volvió a levantar su arma, un hacha asomo por su vientre, el hacha de una salvaje. El golpe de Olga había sido tan brutal que lo había cercenado. Deniel tuvo las tripas del que hubiera sido su asesino sobre el, antes de que Olga le ofreciera una mano y lo moviera atrás.
Esta vez los guerreros que protegían las carretas tuvieron que pelear sin descanso. 3 osgos lograron subir y estuvieron cerca de hacer estragos, las flechas y el virote que por fin dio Aston en el blanco no los frenaron, aunque al menos ayudaron a herirlos un poco antes que Olga y un par de guerreros los frenaran.
El que se abría camino dando incluso pasos abajo era Djorn, peleando con una fiereza única, el imbatible hombre del norte repartía hachazos a diestra y siniestra, las heridas que estos lograban hacerle eran superficiales, incluso acumuladas, este las soportaba. Finalmente encontró un Osgo portando un arma similar a el que mostró ser un digno rival, pero teniendo la ventaja en el terreno alto, de un bruto empujón cuando sus hachas estaban trabadas, logro empujarlo al precipicio. Dos más con armas cortas lo apuñalaron, su armadura de pieles previniendo golpes mortales, pero ya dejada casi inutilizada, aun así, el bárbaro había avanzado el bastante tiempo solo para dar tiempo a los demás guardianes de organizarse y apoyar su brava carga. Por fin tomaron su lugar y le dieron tiempo a respirar pesadamente, cargando heridas y volviendo con medio cuerpo descubierto de las protecciones destrozadas. Aston y Gadel ya habían asomado fuera de las carretas también, olvidando el miedo de algún proyectil perdido los golpeara o algún Osgo apareciese y los tomara por sorpresa, ahora habían empujado a los caídos de su bando un poco mas cerca. El terror no dominó a Aston solo por la guía del viejo comerciante y su temple de acero.

Editado por Li-Zakien en 15 Mar 2011 a las 03:24.
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Old 15 Mar 2011, 03:25   #19
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Ambos Vieron al bárbaro Djorn volver gimiendo enojado tratando sus heridas con brebajes mágicos. Gadel se le acercó en medio del caos, cuando Djorn se disponía a volver a la batalla sin importar lo desprotegido que ahora estaba.
- Si vuelves así procura que no te corten o golpeen, ahora si no duraras demasiado
- Me he aguantado peores-Escupió el bárbaro. Mas allá de sus expresiones, había un deje de nerviosidad en el, si bien jamás lo habría admitido, preparado para afrontar la muerte si es necesario.
Aston, que le había alcanzado algunos de los brebajes curativos, recordó que sus poderes mas de una vez habían sido útiles para reparar o fortalecer objetos, y se le puso delante pidiendo un segundo.
- ¿Qué quieras, niño? ¡A un lado! – y lo intento empujar.
- ¡Espera! No te precipites… Déjame ayudarte, tu harás mas daño que yo. Necesitas esa armadura y quizás… Pueda repararla...
- ¡Mas te vale ser rápido, y que tu estupida brujería sirva de algo!
Sin pensar en como recordar, solo guiado por sus emociones, ahora frenéticas, el poder de Aston pareció fluir mas fuerte de lo que lo había hecho hasta ese entonces, imponiendo sus manos cerca de los pedazos, la armadura no solo recupero su forma, sino que un aura espejada reflejo un segundo alrededor de todo el cuerpo de Djorn, que se sintió de hecho mas protegido. Sonriendo palmeó a Aston y se lanzo de nuevo monte abajo.
-Gracias Choco… ¡te traeré la cabeza de alguno!.

Gadel había visto mucha magia en su vida, y reconoció un efecto similar a lo que los magos llamaban “Armadura de mago”.
- Interesante eso que acabas de hacer, ¿crees poder hacerlo en alguno de los demás?
- S…Si, ¡Si!... Lo intentare.- Gadel frenó al muchacho tomando su hombro.
- No te mandes, esperemos al que retroceda o este atrás. Esas Jabalinas que hay clavadas, son de ellos. Reserva algo de tu poder, quiero ver si tienes algún as bajo la manga.
Aston asintió nerviosamente, hizo caso, aunque ciertamente sentía no tener nada mas en su repertorio con que ayudar. Una victoria temporal pareció sonreír a los viajeros cuando asomaba el alba. Una victoria que había implicado el esfuerzo de todos. Olga y Djorn, resistiendo mejor algunos golpes, llevaban por supuesto la mayor cuenta de muertos, aunque estaban agotados y heridos gravemente. No importaba, seguían de pie, era algo que estaban acostumbrados. El mismo Deniel había seguido participando de la batalla, aunque volviendo a su papel de lanzador de proyectiles. Con el brazo inutilizado pero un poco recuperado de sus heridas tomaba jabalinas del piso con su brazo derecha y las arrojaba por encima de sus compañeros. Los demás guerreros habían prevalecido, pero en toda su fiereza, estaban agotados y lastimados, inutilizados para volver a pelar pronto. Incluso algunos habían muerto, o no estuvieron lejos de ello. Sin embargo, habían prevalecido con una fuerza de bestias mas fuertes que ellos, qué los habían triplicado en numero.

5 Habían sido las bajas, el primero un arquero, que no había alcanzado a frenar a un Osgo que escalaba, y aunque pudo matarlo al final, fue porque el mismo lo arrastro al vacío con el cuando fue tomado su pierna por el monstruo. El segundo fue el compañero de Deniel tomado por sorpresa, muriendo al instante con su cráneo aplastado. 3 mas habían finalmente cedido adelante, resistiendo tanto por sus compañeros antes de morir, que los Osgos tuvieron que destrozarlos prácticamente para frenarlos. Los mismos Djorn y Olga honraron su entrega. Había un sexto que si bien no muerto, para Gadel, era una baja. El segundo compañero de Deniel, que había quedado casi muerto contra las rocas. Aun Sobreviviendo solo gracias a pociones curativas y ungüentos especiales, estaba vendado de par en par, costillas, rotas, laceraciones en los brazos, el cráneo vendado. La magia y el poder divino pueden curar heridas, pero cuando el mismo espíritu de una persona no es tan fuerte como para resistir semejante violencia, estas no sanaran tan rápido, y esa persona puede de todas maneras no sobrevivir. Una de las muchas lecciones ese día.

Gadel tuvo dos tareas mas para Aston, luego de arrastrar los caídos y ayudar a alcanzar materiales curativos luego de que la batalla termino. En la primera Aston fallo tristemente: Rematar Osgos moribundos. Ni siquiera con la ballesta el joven podía superar el miedo o el horror que le provocaba, no importa que fueran un monstruo. Fallaba los tiros o hacia cualquier estupidez, pero no podía. Término perforando carcazas ya muertas a veces. El olor y el gemido de dolor de algunos eran horribles, aullidos de demonios de sus pesadillas. Todo tan manchado de rojo, Vísceras, músculos, huesos, restos de órganos. Humanoides ahora irreconocibles. Y pensar que solo había sido una escaramuza menor en medio de las grandes batallas que contaba el mundo. Olga y Djorn estaban como cuervos sobre los cuervos, la mente de Aston no entendía porque. Gadel pasó a su lado y empezó a hacer lo mismo que los bárbaros, dando su segunda tarea a Aston.
- Revisa los cuerpos de los Osgos por si tienen algo útil…
- ¿¡Que!? Pero…
- Si no lo haces tu, ellos se llevaran todo- dijo el comerciante señalando a los bárbaros.
Aston sintió una especie de desprecio hacia ellos, mientras la pareja se comentaba feliz en su lengua lo que iba encontrando. Tanta bronca sintió que acepto la tarea, revisando los cuerpos lentamente, casi sin animarse a tocarlos. Olga se acercó con una sonrisa burlona, Aston frunció el ceño y se atrevió a tocar con menos pudor el cuerpo a sus pies, sacando un medallón metálico con adornos dorados, una especie de Relicario, de el cuello de un Osgo, mostrándolo adrede a Olga.
- AAahh, esto es una tarea común en el norte, digo, no solo tener que matar continuamente. Quedarte con todo lo que alguien puede llevar encima es una tarea divertida y para sorprenderse. Una mujer se gana un regalo nuevo así.
Aston no contestó y recién prestó atención a lo que tenia en sus manos, limpiando la sangre que tenia, trataba de identificar le medallón y quizá suponer de donde podía provenir.
- ¡Que Lindo Eso! Ves, es lo que digo. Regalos para una mujer. Seguro eso que llevas en sus manos perteneció a alguna chica de tus pueblos, antes de que estos bichos la destriparan.
Un asco indescriptible invadió a Aston, no pudo evitar pensar en Nintia, y mas aun en su hermana. El medallón cayo de sus manos y enseguida Olga estiro una mano y se acerco a tomarlo divertida. Pero Aston con los ojos brillante de furia lo tomo nuevamente y dijo:
- Me lo quedo.
Entre una risa contenida, la bárbara contestó en su lengua.
- Sor Ehore.*2
Aston la vio alejarse, se imaginaba claramente que había querido decir o al menos indicar. Eso era hasta que alguien lo matara, cosa que allí podía pasar de un momento a otro, y por manos de cualquiera, no solo de Osgos. El ambiente ya lo mareaba, el olor lo descomponía y la presión le hacia sentir un cansancio importante. El siseo de la furiosa cobra resoplaba por la montaña, pero, por mas que volteaba perdido, no estaba por ningún sitio. Termino caminando como un borracho por entre medio de los cuerpos muertos mientras volvía de vuelta con los vivos. Deniel lo freno a cuando pasaba, dedicándole la única mirada piadosa que alguien tuvo con él en ese día.
- Creo que merecemos sentirnos un poco mas mal y mareados que tu, ¿No?.
Aston miró a su alrededor, los hombres agotados, y heridos, cargando su dolor casi sin escándalos, los cuerpos desfigurados de algunos de sus amigos a sus pies, sus miradas conteniendo la furia, el miedo. Deniel tenía razón. Aston no volvió a siquiera expresar un quejido en la mirada y siguió ayudando a quien pudo. A excepción de cuando Djorn le trajo un par de cabezas y las pusp en su regazo.

Gadel no dio a nadie descanso, no terminaba el sol de asomar, ni una hora completa pasar de la batalla, que ya ordeno a los hombres restantes preparar las carretas, y irse.
- ¿Ya?- dijo Aston, como descreyendo la orden. La mirada de algunos soldados tímidamente acompañó la pregunta.
- Si, YA. ¿O quieres esperar que vengan más de los Osgos? Si no salimos ahora podemos estar muertos antes del almuerzo ¿Quieren descansar y pelear de nuevo? Vamos a ver si unos pocos minutos de descanso les alcanzan para si quiera volver a levantar una daga, si se quedan tendremos eso y una cena con Hela al final del día. Todos a las carretas ahora, nuestra prioridad es salir de aquí.
Gadel nuevamente hablaba con astucia. Sabia muy bien que ahora solo tenia 10 humanos disponibles, apenas lo mínimo para sacar todas sus carretas de ahí.
- Olga y Djorn, vayan arrojando y moviendo los cuerpos de los osgos, faltaría que ahora monstruos muertos nos impidan pasar.
- ¡Como si algún otro mequetrefe de tu grupo pudiera hacerlo!- Vociferó Djorn, mientras junto a su mujer iban a despejar el camino.

Editado por Li-Zakien en 15 Mar 2011 a las 03:27.
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Old 15 Mar 2011, 03:27   #20
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El siguiente medio día que paso fue uno sin descanso. Con todo el pesar del mundo sobre sus hombros, nadie podía descuidarse en su tarea o función, fue una marcha acelerada, y quizá más desprevenida que el resto del viaje. No había opción realmente. Un Agotado Deniel señalo el camino con un solo brazo, por suerte encontrando un paso donde las carretas podían tomar velocidad, pasando un rocoso y poco profundo río, y vados, alrededor de montañas que a veces los encerraban, y donde una emboscada o inconveniente que los retrazara, de cualquier tipo que sea, hubiera podido ser fatal. La vista de la montaña empezaba a cambiar, cada vez se hacia mucho mas gris y blanca, la nieve adornando ya hasta los picos mas bajos. Aunque el frío solo logro preocupar mas a Aston, tanto Gadel como los bárbaros se animaron enseguida.
- ¡Estos vientos nos los trae Skaddi! Nos acercamos a la tierra de sus guerreros… - comentó contenta Olga. Si bien esto no levanto la moral, que andaba por los suelos, aunque el frío congelaba y lastimaba más a los guerreros, fue una pizca de animo que señalaba que al menos estaban mas cerca de salir de las montañas.

Al final del día, ya sin siquiera poder analizar los peligros, las carretas se detuvieron junto al río. Todos cayeron rendidos casi de inmediato, luego de la cena.
Gadel, incansable, hizo guardia esa noche. Su mano derecha, que irónicamente aun solo podía contar con su propia mano izquierda lo saludo y lo felicitó esa noche antes de tambien desmayarse del cansancio.
- ¿Sabes Gadel? Tu debiste ser un general.- dijo riendo Deniel.
- No. Me gusta ser mi propio jefe. Y para serlo en Gadelica tendría que desterrar la monarquía Gadelesa y de paso ser esclavo luego de un pueblo con el que no me podría desentender. Me gusta más así, mas tranquilo.
Deniel le dio una palmada y compartió la risa con su jefe. Quizá la mas amplia que Gadel haya esbozado en todo el camino, probablemente solo porque Deniel podía verla. Aston sonrío semi dormido en su bolsa de dormir.



1- Cállate, Maldita Perra. (Mragadiano)
2- Por Ahora. (Mragadiano)
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